martes, julio 28, 2026
BJavier Gálvez SalasOpinión

El retorno de la señora Montero

Sorprende que la señora Montero, postulante del sanchismo a la presidencia de la Junta de Andalucía, ahora nos venga con la monserga premeditada de los servicios públicos, prometiéndonos resolver en un coser y cantar los mismos problemas que en cuarenta años les resultó imposible. Eso sí, en su obstinación por lo público, ante todo, la sanidad, en qué si no iba a amarrarse; y por el contrario no suelta ni mu del penoso estado de las vías ferroviarias; quizás porque su mantenimiento, bien es cierto, no es competencia del gobierno autonómico, pero tampoco lo es la señora del presidente del Gobierno, y a la señora Begoña Gómez nos la cuela con papas cada vez que le viene bien en sus mítines y comparecencias.

En fin, el retorno de la señora Montero es un auténtico dilema que inspira desconfianza, porque cuesta adivinar si se deja caer como una franquiciada del sanchismo bolivariano, o acaso como una infiltrada del independentismo catalán. Señora Montero, ni lo uno ni lo otro. Ni falsas promesas de progreso que confrontan y dividen, ni prebendas pactadas con republicanos independentistas. Porque si aterrador es imaginarnos convivir con los precarios servicios públicos venezolanos que administran las amistades peligrosas del sanchismo, también resulta indignante el descaro por hacernos creer a los andaluces que la financiación de nuestra comunidad se puede negociar con Junqueras, o en Waterloo, o no se sabe dónde ni con quién.

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