El Polideportivo Juan Carlos I de Baena ha recibido la distinción de ‘Zona Cardioasegurada’, una certificación concedida por el Centro de Emergencias Sanitarias 061 tras acreditar que las instalaciones cumplen los requisitos de formación, disponibilidad de desfibriladores y protocolos de actuación necesarios para responder ante una parada cardiorrespiratoria.
El reconocimiento cobra especial relevancia por tratarse de unas instalaciones deportivas municipales utilizadas habitualmente por deportistas y usuarios. Para obtener la certificación no basta con disponer de un desfibrilador: el centro debe garantizar que los equipos están operativos, que existe personal preparado para utilizarlos y que se dispone de un protocolo que permita actuar mientras llegan los servicios de emergencia.
Junto al Polideportivo Juan Carlos I han sido certificados el IES Diego de Bernuy de Benamejí, la residencia escolar La Aduana, el hotel Mezquita Center, dos centros de la clínica dental Eduardo López, la asociación Albasur de Priego de Córdoba, la comunidad de propietarios Célere Poniente Sur y la sede provincial del Sindicato de Enfermería SATSE.
Con estas incorporaciones, Córdoba alcanza las 89 instalaciones reconocidas como zonas cardioaseguradas.
María Jesús Campos ha explicado que la certificación garantiza que estos espacios disponen de “personal capacitado para actuar de forma inmediata ante una parada cardiorrespiratoria”. Esa primera respuesta resulta especialmente importante hasta que los profesionales de emergencias sanitarias pueden hacerse cargo de la asistencia.
Desfibrilación en menos de tres minutos
La certificación está regulada por la Orden de 4 de junio de 2013 de la Junta de Andalucía y establece unas condiciones concretas para los centros que quieran obtenerla.
Entre ellas figura disponer de un número suficiente de desfibriladores externos automatizados y distribuirlos de manera que al menos el 75% de los usuarios de las instalaciones pueda recibir una desfibrilación en un tiempo máximo de tres minutos.
También es necesario contar con un plan de formación para el personal, impartido por instituciones vinculadas al Consejo Español de Reanimación Cardiopulmonar, y mantener los desfibriladores de acuerdo con sus especificaciones técnicas y las recomendaciones de los fabricantes.
A ello se suma un protocolo interno para localizar, trasladar y utilizar el desfibrilador al mismo tiempo que se alerta a los servicios de emergencia.
La rapidez resulta determinante ante una parada cardiorrespiratoria. La denominada cadena de supervivencia comienza con el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la llamada a emergencias, continúa con las maniobras inmediatas de reanimación cardiopulmonar y la desfibrilación precoz y concluye con la intervención de los profesionales mediante técnicas de soporte vital avanzado.
Desde los centros coordinadores del 061, el personal sanitario puede además indicar por teléfono cómo realizar las maniobras básicas de reanimación mientras llegan los equipos asistenciales, incluso cuando quien presencia la parada no dispone de formación previa en primeros auxilios.