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El Partido Popular de Baena ya no puede esconderse detrás del silencio

Hay momentos en política en los que el silencio deja de ser prudencia para convertirse en un problema.

El PP de Baena ha llegado a uno de esos momentos.

Mientras la polémica sobre la planta de biometano crece cada semana, los vecinos se organizan, las plataformas ciudadanas se movilizan, las empresas promotoras defienden públicamente su proyecto, el Ayuntamiento anuncia alegaciones contra la instalación y VOX reclama una moratoria de tres años, el Partido Popular de Baena sigue instalado en una posición tan discreta que empieza a resultar imposible distinguir entre la cautela y la ausencia de criterio.

Y esa es precisamente la cuestión.

Porque el debate ya no gira únicamente en torno a la planta. Empieza a girar también alrededor de quienes evitan pronunciarse sobre ella.

Los hechos son claros. La instalación proyectada en Baena prevé tratar hasta 400.000 toneladas anuales de residuos orgánicos y generaría una actividad logística de enorme dimensión. Sus promotores sostienen que supondrá una solución para los residuos del olivar, una apuesta por la economía circular y una fuente de energía renovable. Los detractores alertan sobre el tráfico pesado, los olores, el impacto ambiental y la transformación del modelo territorial de la localidad.

Es decir, estamos ante uno de los proyectos con mayor impacto potencial sobre el futuro de Baena de las últimas décadas.

Y, sin embargo, el principal partido de la oposición permanece desaparecido del debate.

La hemeroteca resulta especialmente incómoda.

A finales de marzo, el Pleno municipal aprobó por unanimidad una moción relacionada con las plantas de biogás. Entonces todos los grupos compartieron una posición genérica: sí a las energías renovables, pero con garantías. Una fórmula tan amplia que servía prácticamente para cualquier escenario.

Pero aquello ocurrió hace meses.

Y los acontecimientos han corrido mucho más deprisa que los discursos.

Hoy existe una plataforma vecinal organizada. Hoy existe un proyecto concreto con cifras concretas. Hoy existe una oposición municipal formal expresada por el Ayuntamiento mediante alegaciones técnicas y jurídicas. Hoy existe incluso una iniciativa política de VOX reclamando la paralización cautelar del procedimiento.

Y hoy el Partido Popular sigue sin aclarar si está con quienes consideran que el proyecto supone una amenaza para Baena o con quienes defienden que representa una oportunidad económica y energética.

Puede parecer una cuestión menor.

No lo es.

Porque los ciudadanos no eligen representantes para que aparezcan cuando el debate ha terminado. Los eligen para que participen cuando las decisiones aún pueden influir en el resultado.

Resulta especialmente llamativo porque la controversia del biometano está poniendo de manifiesto una contradicción política que afecta directamente al Partido Popular. Mientras la Junta de Andalucía impulsa el desarrollo del biogás y el biometano como una prioridad estratégica, numerosos alcaldes populares en distintos municipios han liderado movimientos de oposición a proyectos similares. La contradicción existe. Y precisamente por eso sería interesante conocer qué piensa el PP de Baena.

Porque una formación política puede defender una cosa u otra.

Lo que difícilmente puede defender es no defender ninguna.

Algunos argumentarán que todavía falta información. Que el expediente continúa abierto. Que es necesario esperar.

Pero esa explicación empieza a perder fuerza cuando incluso simpatizantes, afiliados y votantes tradicionales del propio Partido Popular reclaman públicamente una aclaración. No piden una sentencia definitiva. Piden algo mucho más sencillo: saber qué piensa su partido sobre uno de los asuntos que más preocupación está generando en el municipio.

Y tienen derecho a saberlo.

Porque la política local no consiste únicamente en gestionar calles, licencias o presupuestos. También consiste en asumir posiciones cuando llegan los asuntos incómodos.

De hecho, es precisamente ahí donde se mide la utilidad de un representante público.

Cuando el debate es fácil, cualquiera habla.

Cuando el debate divide, es cuando se descubre quién está dispuesto a asumir el coste de posicionarse.

Quizá el Partido Popular termine pronunciándose mañana.

Quizá dentro de una semana.

Quizá cuando el proyecto ya haya recorrido buena parte de su camino administrativo.

Pero cuanto más tarde llegue esa explicación, más inevitable será la pregunta que muchos vecinos empiezan a formularse:

Si un partido no encuentra el momento para explicar qué piensa sobre el proyecto más controvertido que afronta hoy Baena, ¿cuándo piensa hacerlo?

Porque en democracia los ciudadanos pueden aceptar una postura, compartirla o rechazarla.

Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es el silencio permanente de quienes aspiran a representarlos.

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