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El nuevo número de la revista Salsum explica cómo se descubrió desde el cielo anfiteatro romano de Baena

El arqueólogo municipal, José Antonio Morena, presentó en la Casa de la Cultura de Baena el nuevo número doble de la serie Salsum, editado por el Museo Histórico Municipal. Este volumen, el décimo y undécimo, está dedicado íntegramente a uno de los hallazgos más relevantes del yacimiento de Torreparedones: su anfiteatro romano.

No es un libro cualquiera. Lo dejó claro Antonio Monterroso, profesor titular de Arqueología de la Universidad de Córdoba y coautor de la publicación. “No escribimos sobre historia del anfiteatro. Este libro es un modelo de intervención. Se llama ‘Desde la visión aérea hasta la excavación arqueológica’ porque eso es lo que hicimos: detectar desde el aire, excavar desde el suelo y proteger con visión de futuro”, afirmó Monterroso.

El edificio fue localizado en 2016 gracias a un análisis de fotografías aéreas del Instituto Geográfico Nacional. Una intuición científica que se confirmó primero con una prospección geofísica y, más tarde, con excavaciones arqueológicas en 2018 y 2019. Lo que apareció: estructuras imponentes, trazas monumentales, y una nueva confirmación de que Torreparedones fue una ciudad completa, viva, y mucho más importante de lo que se pensaba.

La alcaldesa María Jesús Serrano no quiso dejar pasar la oportunidad de remarcar el compromiso municipal: “Seguimos apostando por la investigación y puesta en valor del yacimiento. Hoy anunciamos la reactivación del proceso de licitación para continuar las obras pendientes del foro y las termas. Pero vamos más allá: hemos solicitado una subvención europea de 5 millones de euros junto al Ayuntamiento de Montoro para seguir protegiendo y compartiendo este legado romano”.

La colaboración entre el Ayuntamiento de Baena y la Universidad de Córdoba es histórica y constante. Más de dos décadas de proyectos conjuntos, desde los trabajos en el santuario hasta las termas, pasando por la restauración de estatuas y la recuperación iconográfica. Pero este anfiteatro es especial. No solo por lo que representa, sino por cómo fue descubierto y documentado: un ejemplo de arqueología del siglo XXI.

Los restos, hoy protegidos bajo capas arquitectónicas listas para una futura puesta en valor, esperan su momento. “No se tapó, se preservó para el día en que podamos abrirlo al público con todas las garantías”, aclaró Monterroso.

Mientras tanto, Torreparedones se consolida como un modelo de gestión patrimonial, un yacimiento que no solo cuenta la historia de un pueblo, sino que construye su futuro. Patrimonio, empleo y territorio: tres pilares sobre los que Baena sigue escribiendo su legado.

 

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