Aunque sabíamos que Eduardo Tarifa, estaba muy delicado, no hemos podido evitar la tristeza y el desconsuelo, al conocer su fallecimiento. Con la muerte de Eduardo, desaparece otro de los referentes del flamenco de una época muy concreta, pues era, aunque más joven que mi primo Antonio ” El Andarín”, Antonio “El Coco” y José Garrido, podemos decir que era coetáneo de estos magníficos cantaores de flamenco en Baena. Fue un cantaor hijo de su tiempo, seguidor de la escuela de los grandes referentes de su juventud, Farina, Marchena, El Niño de la Huerta, Cayetano Muriel, Caracol y otros cantaores de la época, pero después supo adaptarse a las nuevas corrientes de la época de revalorización del flamenco, encabezada por Mairena y Fosforito, pero guardando la esencia de la formación flamenca adquirida en su juventud, donde primaba la creatividad por encima de la ortodoxia.
Ha sido un cantaor con una gran afición, le ha gustado cantar por encima de todo y no le ha importado cantar en cualquier lugar y en todo momento. Fue directivo del Círculo Flamenco y de la Peña Flamenca Baenense, donde el día 12 de julio de 2015, se le hizo un homenaje por su larga trayectoria en el mundo del flamenco.
Para no extenderme más en las características de su cante que los interesados podemos analizar en su obra discográfica, me gustaría destacar su gran contribución al flamenco en Baena, a través del taller y de la escuela de Saetas, pues de allí han salido la mayoría de las cantaoras de flamenco, que tenemos actualmente en nuestro pueblo. Además de su faceta cantaora que es la que más conozco, en el trato que he tenido con él, puedo decir que era un hombre cercano, alegre, dicharachero y sobre todo una excelente persona. Con la desaparición física de Eduardo la afición flamenca perdemos un referente de una época, donde la afición estaba por encima de cualquier otra consideración, Eduardo estaba dispuesto a cantar siempre incluso cuando ya sus fuerzas no se lo permitían. Los socios de la Peña Flamenca Baenense y otros muchos aficionados nos unimos al dolor de la familia y a la oración por su eterno descanso.
Rafael Serrano Castro