El libro de Manuel Piedrahita es un retrato de la Memoria viva de España y de su Baena natal
El Casino de Baena se convirtió recientemente en un escenario excepcional para la presentación del libro Mi memoria frente a la desmemoria, escrito por el ilustre periodista Manuel Piedrahita Toro. Aunque el autor no pudo asistir por motivos de salud, el acto contó con la cálida representación de su hija, Isabel Piedrahita, quien expresó el orgullo de su padre por compartir sus memorias en un espacio tan significativo como el Casino.
Como recordaba el presidente del Casino de Baena, Ángel Cantero, “esta sociedad con más de un siglo de historia, no solo es un gran marco físico, sino un símbolo de la tradición, la gastronomía y la cultura que Piedrahita tanto valora. Este espacio, donde tantas tertulias y momentos compartió el autor, resulta el lugar perfecto para presentar un libro que es un viaje a través de los recuerdos, la memoria histórica y la reflexión personal”.
El profesor José Luis Serrano Reyes, doctor en Filología inglesa y experto en el ámbito local, tuvo el honor de presentar la obra, destacando su relevancia cultural para Baena y más allá.
Manuel Piedrahita Toro, nacido en Baena en 1934, es mucho más que un periodista. Con una trayectoria que abarca hitos históricos de los siglos XX y XXI, Piedrahita ha sido testigo y cronista de algunos de los momentos más importantes de la historia reciente. Su libro no es simplemente un relato autobiográfico, sino un puente entre el pasado y el presente, una reflexión sobre lo que somos a través de lo que recordamos.
Tal como cita en su prólogo: “La memoria filtra el pasado, lo pasa por el tamiz de nuestra subjetividad”. Esta idea, respaldada por expertos como el catedrático José María Ruiz Vargas, refuerza el enfoque de Piedrahita: la memoria no es un espejo fiel de la realidad, sino una interpretación profundamente personal y, al mismo tiempo, universal.
Serrano hacía una síntesis del contenido del libro donde la obra se aleja de una cronología rígida, priorizando temáticas y experiencias que permiten al lector navegar entre diferentes épocas y contextos. Desde los años de la República hasta episodios clave como el golpe de estado de 1981, la caída del muro de Berlín o la entrada de España en la Unión Europea, Piedrahita combina su faceta de periodista con la sensibilidad de un narrador literario.
El estilo azoriniano, limpio y preciso, que caracteriza a Piedrahita se hace presente en cada página. Como él mismo señala, conoció a Azorín en persona, un encuentro que marcó su estilo para siempre. Esa influencia, unida a su rigurosidad profesional, se refleja en un texto que no solo informa, sino que emociona y conecta con el lector, recordaba el presentador
Mi memoria frente a la desmemoria es también un testimonio sobre la importancia de preservar la memoria colectiva frente al olvido, sea este por desinterés o por manipulación ideológica. Piedrahita no solo narra su vida, sino que ofrece un análisis de hechos históricos y sociales que ayudan a comprender el mundo en el que vivimos.
El libro incluye una rica colección de vivencias con figuras relevantes y acontecimientos históricos que Manuel Piedrahita vivió en primera fila: desde entrevistas con líderes mundiales hasta su trabajo como corresponsal en Alemania o Inglaterra. Su mirada siempre estuvo impregnada de ética, como demuestra su lema profesional: “Es mejor ser segundo con la verdad que primero con la duda”.
Un homenaje al legado de Baena
Para Baena, Piedrahita es más que un cronista: es un embajador de su tierra, llevando consigo la historia, la Semana Santa y el aceite de oliva de su pueblo a donde quiera que fuese. En palabras del profesor Serrano Reyes, la obra es una invitación a conocer no solo al autor, sino también la riqueza cultural y histórica de Baena.
Al concluir la presentación, Serrano Reyes dejó una frase para la reflexión: “Si perdemos nuestra memoria, perdemos nuestra vida”. En el caso de Manuel Piedrahita Toro, su memoria se convierte en un legado invaluable, un testimonio que pervivirá en las páginas de este libro y en las mentes de quienes lo lean.
Su hija Isabel Piedrahita revivió algunas anécdotas que marcó a su padre. En 1984, mientras cubría la detención de Ruiz Mateos para Televisión Española. En un tren alemán, Piedrahita experimentó una tecnología sorprendente para la época: la posibilidad de realizar llamadas desde el tren. “Hoy parece cotidiano, pero entonces era increíble”, comentó Isabel, aludiendo al contraste entre aquellos avances y la conectividad actual.
Otro pasaje que arrancó sonrisas al público fue el capítulo dedicado a los vehículos que acompañaron su vida: desde un triciclo de infancia hasta su Seat 600, símbolo de una época. Piedrahita relató cómo, viajando a 50 km/h por Despeñaperros, fue multado por no tocar el claxon en las curvas, una imagen que ilustra tanto las reglas de antaño como el ingenio del periodista para narrarlas.

