El graffiti se consolida en Baena: más de 28 jóvenes participan en la octava edición de los talleres de arte urbano
La gran aceptación de los dos talleres de gaffiti realizado en las últimas semanas han vuelto a demostrar que el arte urbano no es una moda pasajera, sino una herramienta cultural, educativa y transformadora. Con una participación que superó todas las expectativas, la octava edición de los talleres de graffiti, organizados cada verano por el artista local Javier Castilla, conocido como “Sake”, ha reunido este año a 28 jóvenes, en su mayoría niñas, confirmando el creciente interés por esta disciplina entre las nuevas generaciones.
Ocho años de compromiso y arte
Desde 2018, Sake ha liderado una iniciativa que no solo ha enseñado técnica, sino que ha cambiado mentalidades. “Este año hemos vuelto a llenar plazas, empezamos con 20 y llegamos a 28. Y lo más llamativo es que casi todas han sido niñas. Esto antes era impensable”, comenta Castilla, con la satisfacción de quien ve germinar una semilla que plantó hace casi una década.
La edición de este año se ha dividido en dos niveles: iniciación y avanzado. En el primero, los participantes, con una media de edad de 12 a 13 años, se sumergieron en los fundamentos del graffiti: su historia, estilos, legalidad, diseño de bocetos y, por supuesto, la esperada práctica con spray. “Para muchos es la primera vez que usan un bote, y cuando ven que con unos trucos pueden lograr tanto, la motivación se dispara”, añade el artista.
El taller culminó con un mural colaborativo de figuras abstractas, una fórmula que permite libertad creativa y rompe el miedo al error. “Buscamos que se sientan libres, que no haya presión por hacer algo perfecto, sino que disfruten del proceso”, explica.
Un mural que habla en clave de baloncesto
En el nivel avanzado, la experiencia subió de nivel. El grupo, más reducido, pero con más experiencia, trabajó sobre la pista de baloncesto conocida como “la pista de José”, recién rehabilitada. El mural, con el nombre de “Baena” en el centro, fue diseñado en consonancia con la temática deportiva del espacio. “He querido que el trabajo fuera suyo, que ellas se sintieran autoras del mural”, afirma Castilla.
Además de spray, utilizaron cinta, rodillo y diferentes boquillas, adentrándose en técnicas más complejas. “Es un paso más hacia la profesionalización, pero sin perder el espíritu de juego y exploración”, puntualiza.
Una cantera con talento e inquietudes
Para Sake, lo más valioso de estos talleres es el potencial humano. “Más que futuros grafiteros, veo jóvenes con inquietudes, con talento y con ganas de expresarse. En Baena hay mucho potencial, y estas actividades ayudan a canalizarlo”, destaca.
El compromiso del artista con su comunidad va más allá de lo artístico. “Yo no tuve esta oportunidad cuando empecé, el graffiti estaba mal visto. Por eso siento el deber de devolver lo que este arte me ha dado, de enseñar que se puede socializar, aprender y crear de otra forma”, confiesa.
Del muro local al escenario internacional
Pero la historia no termina en Baena. Javier Castilla ya prepara maletas para representar el arte de su tierra en el Festival Internacional de arte de Aruba, donde participará junto a la reconocida artista argentina Fio Silva, con quien ha colaborado en varias ocasiones. “Es un orgullo enorme llevar el nombre de Baena al Caribe. Que confíen en mi trabajo para un evento así es un sueño cumplido”, afirma.
La próxima semana, el artista cruzará el Atlántico para participar en una de las citas más destacadas del arte urbano internacional, consolidando su trayectoria y demostrando que el talento local puede trascender fronteras.

