El sonido de los fuegos artificiales abrió, a las doce de la noche, el Día de Jesús. Era el comienzo de una jornada especialmente señalada para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, después de varios días de cultos en la iglesia conventual de San Francisco, entre ellos el tradicional triduo y la presentación ante la imagen de los niños y niñas nacidos durante el último año.
Con las primeras luces del 14 de septiembre llegaron los toques de los soldados del Centurión. Sus tambores recorrieron distintos barrios de Baena antes de recoger al hermano mayor y dirigirse hacia San Francisco para participar en la Misa del Alba.
La celebración continuó a las 10.30 horas con la Eucaristía de la fiesta, presidida por el consiliario de la cofradía, Francisco Flores. Al término de la misa se formalizaron los nombramientos de los nuevos cuadrilleros de diferentes hermandades y cuadrillas que habían asumido sus responsabilidades durante los últimos meses, conforme a los decretos aprobados por la autoridad eclesiástica.
Fue entonces cuando el hermano mayor, Javier Valbuena, puso el acento en una fecha que explica buena parte del significado de la celebración de este año: los 150 años del origen de los cultos de septiembre dedicados a Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Valbuena retrocedió hasta agosto de 1876, cuando la cofradía solicitó autorización para organizar actos en honor a Jesús Nazareno coincidiendo con el 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. Según explicó, las restricciones existentes hicieron que aquel primer permiso se concediera únicamente para ese año.
La cofradía volvió a solicitar la autorización al año siguiente con la intención de que la celebración adquiriese carácter permanente. De acuerdo con el relato ofrecido por el hermano mayor, la decisión definitiva llegó durante una visita pastoral del obispo celebrada el 11 de octubre, cuando se permitió la continuidad de estos cultos.
“Es una tradición que hoy cumple 150 años, una tradición que debemos cuidar, mantener y transmitir a las nuevas generaciones”, expresó Valbuena ante los asistentes.
Tres imágenes salen de San Francisco
A las siete de la tarde se abrieron las puertas de la iglesia conventual de San Francisco. El fuerte calor todavía acompañaba las primeras horas de una procesión que este año presentaba dos novedades visibles antes incluso de que el cortejo comenzara a recorrer las calles.
La primera estaba en el itinerario. Las obras que se ejecutan en la calle Llana obligaron a modificar el recorrido habitual de la procesión.
La segunda tenía nombre propio: María Magdalena.
La imagen salió junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores con motivo del centenario de su hermandad. Su incorporación convirtió la procesión de este 14 de septiembre en una estampa distinta a la de años anteriores y vinculó en una misma jornada dos aniversarios: los 150 años de la tradición del Día de Jesús y los cien años de la hermandad de la Magdalena.
Numeroso público acompañó el recorrido, especialmente en los puntos habituales de paso de las imágenes, pese a las altas temperaturas registradas durante las primeras horas de la tarde.
La procesión puso así el cierre a una jornada iniciada prácticamente 19 horas antes, cuando los fuegos artificiales anunciaron la llegada del 14 de septiembre. Entre ambos momentos quedaron los tambores al amanecer, las eucaristías, los nombramientos de los nuevos responsables de la cofradía, el besapiés y una salida procesional que este año quedó ligada a dos aniversarios.