El nuevo curso escolar comienza en Andalucía con una incómoda radiografía sobre la mesa. El informe PISA 2025 de la OCDE sitúa nuevamente al alumnado andaluz de 15 años entre los que obtienen peores resultados de España en las tres grandes competencias analizadas.
Los números dejan poco margen para celebraciones: 442 puntos en Matemáticas, 441 en comprensión lectora y 462 en Ciencias. España alcanza, respectivamente, 457, 451 y 477 puntos; la Unión Europea, 463, 459 y 481. Andalucía queda así entre 10 y 15 puntos por debajo de la media española y hasta 21 por debajo de la europea.
La posición resulta especialmente preocupante en Matemáticas, donde Andalucía ocupa el cuarto puesto por la cola, únicamente por delante de Comunidad Valenciana, Ceuta y Melilla. En Ciencias es quinta por abajo y en Lectura, séptima.
La Junta admite el problema
La consejera de Educación, María del Carmen Castillo, no ha tratado de dulcificar el diagnóstico: los resultados son “malos, sin paños calientes”. La responsable autonómica apunta a las consecuencias de la pandemia, pero también a una cuestión más profunda: la pérdida de la cultura del esfuerzo y un modelo educativo que, a su juicio, ha transmitido durante años la percepción de que avanzar de curso resulta demasiado fácil.

Desde la oposición también llegan críticas. Adelante Andalucía reclama un “análisis profundo” que explique por qué la comunidad vuelve a situarse por debajo de España, mientras el PSOE-A ha anunciado que solicitará un grupo de trabajo en el Parlamento para analizar la situación del sistema educativo.
Menos lectura, menos atención y más pantallas
A pie de aula aparece otro problema. Docentes consultados tras conocerse PISA describen estudiantes con menor hábito lector, dificultades para mantener la atención y una creciente dependencia de contenidos digitales breves. La maestra sevillana Rebeca Esteban lo resume con una imagen reveladora: alumnos acostumbrados al scroll permanente que encuentran cada vez más difícil mantener la concentración durante una explicación prolongada.
PISA no ofrece una explicación única. Pero sí deja una advertencia difícil de ignorar precisamente cuando vuelven a abrirse las aulas: Andalucía comienza otro curso con una brecha educativa que sigue sin conseguir cerrar.