martes, agosto 4, 2026
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El Cebolleta Fest consolida su éxito y reafirma el compromiso solidario de la Hermandad del Cristo de la Humildad

Lo que comenzó hace apenas dos años como una apuesta para recaudar fondos se ha convertido en mucho más que un festival de música. El Cebolleta Fest ha demostrado en su segunda edición que ha llegado para quedarse, respaldado por la respuesta del público, el trabajo desinteresado de decenas de hermanos y la capacidad de una hermandad para organizar un evento de gran formato con un marcado carácter solidario.

El festival congregó a alrededor de 800 asistentes, una cifra que permitió disfrutar del recinto con comodidad y sin que se registrara ninguna incidencia destacable.

Un festival sostenido por el trabajo de toda una hermandad

Si algo distingue al Cebolleta Fest es el enorme esfuerzo humano que hay detrás de cada edición. Cerca de 40 voluntarios de la Hermandad del Cristo de la Humildad participaron en el montaje, la organización, la atención de las barras y la posterior recogida del recinto.

La preparación comenzó varios días antes con el montaje de la infraestructura y culminó el domingo con el desmontaje, mientras que durante la jornada principal muchos de los colaboradores permanecieron trabajando durante prácticamente doce horas seguidas para que todo saliera según lo previsto.

Un cambio de artistas a contrarreloj

Uno de los momentos de mayor tensión para la organización se produjo apenas unas horas antes del comienzo del festival. Debido a problemas de salud de uno de los vocalistas de Mescalina, la banda valenciana encargada de los tributos musicales de la noche, fue necesario modificar sobre la marcha el espectáculo inicialmente previsto.

El cartel anunciaba el espectáculo “80s en Español”, un recorrido por grandes éxitos de Radio Futura, El Último de la Fila y Héroes del Silencio, pero la indisposición del cantante obligó a la organización a buscar una solución de urgencia.

Lejos de suspender la actuación, la propia banda ofreció una alternativa inmediata gracias a que cuenta con un segundo espectáculo en gira. De este modo, el público pudo disfrutar finalmente de “Raíz Latina”, un tributo dedicado a Los Rodríguez, Jarabe de Palo y Maná, interpretado por otro de los vocalistas del grupo. La rapidez con la que se resolvió el contratiempo permitió mantener la programación sin alterar el desarrollo del festival y apenas unas horas después el cambio ya había sido comunicado a través de las redes sociales de la organización.

Durante los descansos entre ambos pases, el DJ baenense Juan Carlos Sánchez tomó el relevo desde la cabina para mantener el ambiente musical, enlazando las actuaciones y contribuyendo al dinamismo de una noche que transcurrió con total normalidad.

Una idea que nació dentro de la propia Hermandad

El origen del Cebolleta Fest se remonta a hace un par de años, cuando la hermana mayor de la Hermandad del Cristo de la Humildad, Nuria Lucena, propuso a la junta de gobierno la creación de un festival musical como una nueva vía para recaudar fondos destinados a mejorar el patrimonio de la corporación. A partir de esa iniciativa comenzó a tomar forma un proyecto que, con la colaboración de otros miembros de la hermandad, se fue desarrollando hasta convertirse en una cita consolidada del verano baenense. La selección de los grupos, la planificación del evento y el equilibrio entre calidad artística y viabilidad económica han sido claves para que el festival haya cosechado dos ediciones consecutivas de éxito.

Los beneficios seguirán destinándose a la Hermandad

Aunque todavía no se ha decidido el destino exacto de los ingresos obtenidos este año, la Hermandad ya estudia diferentes proyectos. Entre ellos figuran actuaciones relacionadas con el propio patrimonio de la corporación y la finalización de diversas mejoras en su cuartel, una reforma que se está ejecutando de forma progresiva.

El año pasado, los beneficios ya permitieron acometer distintas inversiones vinculadas al patrimonio de la Hermandad, por lo que la filosofía del festival continúa siendo la misma: convertir la música en una herramienta para financiar nuevos proyectos y seguir fortaleciendo la vida de la corporación.