domingo, agosto 16, 2026
BBaenaHoyCIENCIA Y SALUD

El catedrático baenense José Rafael Ruiz Arrebola analiza el vino más antiguo del mundo descubierto en Carmona

Un nuevo descubrimiento, un nuevo hito en nuestra historia. Un baenense, José Rafael Ruiz Arrebola, catedrático del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Córdoba, al frente del equipo, ha realizado el análisis del vino más antiguo del mundo que fue descubierto en una tumba romana en la localidad de Carmona.

Superando así, en antigüedad, este líquido que ha sido identificado como vino; al legendario de vino de Espira (o Römerwein, en alemán), encontrado en la actual región alemana de Renania, fechado entre los años 325 y 350 d. C y que era considerado, hasta ahora, el vino más antiguo del mundo.

Hace unos meses el equipo de Ruiz Arrebola, descubría, también en la localidad de Carmona, el perfume que usaban los romanos hace 2.000 años. Un perfume que, según los resultados de los análisis químicos realizados por la Universidad de Córdoba, olía a pachulí.

El propio catedrático José Rafael Ruiz Arrebola ha atendido a este medio para comentarnos este excepcional descubrimiento.

 La primera cuestión que se me ocurre sobre el vino más viejo del mundo que habéis identificado es obvia: ¿dónde se encontró y cuál es su edad?

El vino se halló en una urna cineraria que se encontraba en una tumba de época romana en la localidad sevillana de Carmona y que los arqueólogos han datado entre mediados y finales del siglo I d.C., por lo que podemos afirmar que el vino tiene unos 2000 años de antigüedad. Es la misma tumba, aunque en otra urna, en la que se encontró el ungüentario que contenía los restos de pachulí.

Comentas que el vino se encontraba en el interior de una urna en una tumba ¿cómo ha logrado llegar hasta nuestros días después de 2000 años?

Evidentemente no deja de ser sorpresivo el que un vino, que básicamente es una disolución acuosa de etanol, se halla conservado durante 2000 años. Para ello se han dado una serie de circunstancias. El vino se encontraba, como acabo de comentar, en el interior de una urna que contenía los restos cremados de un difunto varón y que se ha mantenido sellada hasta nuestros días, evitándose la evaporación de dicho vino. También ha sido fundamental el hecho de que la tumba no haya sido expoliada ni saqueada, ya que cualquier acto de pillaje en la misma hubiera provocado la pérdida de todos los objetos contenidos en ella.

Puede sorprender también el hecho de que se encuentre vino en una tumba. ¿Es habitual encontrar vino en estos contextos funerarios?

Lugar donde fue encontrado

No, no es habitual encontrar vino ni en un contexto funerario ni cualquier otro. El vino está formado por materia orgánica que, inevitablemente, el paso del tiempo hace que se descomponga y no llegue hasta nuestros días. El encontrarlo en estado líquido es algo único en la historia, es el primer caso que se describe. Tan solo existe un precedente similar, también encontrado en una tumba, del siglo IV d.C., en la localidad alemana de Speyer, donde se conserva una botella que se sospecha que su contenido es vino, aunque no ha podido demostrarse puesto que no ha sido abierta para analizar su interior. Lo que reflejan estos dos hallazgos es el uso habitual del vino en los rituales funerarios, no solo romanos, sino también en otras muchas culturas. Hay que considerar que el vino en esa época, y también ahora, era considerado un alimento. Cuando se procedía al enterramiento o a la deposición de restos cremados del difunto en una tumba, estos se acompañaban de varios objetos y alimentos para realizar el tránsito al “más allá”. Los objetos eran habitualmente una o varias monedas, para el pago a Caronte; lucernas para iluminar el camino hacia el más allá, que se intuía oscuro; objetos de valor que hubieran pertenecido al difunto y también alimentos, entre los que se incluía el vino.

Una vez, por tanto, que parece claro que no es de extrañar la presencia de vino en contextos funerarios de época romana ¿cómo fuisteis capaces de establecer que ese líquido rojizo era vino?

Toma de muestras del líquido encontrado

La sospecha de que el líquido rojizo encontrado en la tumba era vino la teníamos prácticamente desde que se encontró en la tumba. El problema ha sido su análisis químico. En un primer análisis elemental se estableció que los contenidos en los elementos químicos habituales de la materia orgánica, es decir, carbono y nitrógeno, eran muy bajos, ni llegaban al 0,5%. Esto nos advertía de que si el líquido era vino, estaba en un avanzado estado de deterioro. A continuación, procedimos al análisis de las sales minerales, estos componentes en la actualidad se emplean para identificar vinos e incluso establecer su origen. Los resultados obtenidos por la técnica de espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente (ICP-MS) apuntaban, con algunas diferencias, a composiciones similares a las de los vinos actuales. Esto nos animó a seguir las investigaciones para identificar los llamados biomarcadores. Estos son unos compuestos que, de identificarse, indicarían inequívocamente que el líquido que estábamos estudiando era vino. Entre estos biomarcadores encontramos los llamados polifenoles. El problema era que los ensayos químicos habituales para determinar estos polifenoles fallaban, puesto que las concentraciones de estos polifenoles, caso de que se encontrasen, deberían ser muy bajas. Por tanto, tuvimos que poner a punto un nuevo método basado en cromatografía líquida de alta resolución acoplada a espectrometría de masas (HPLC-MS), capaz de detectar estos biomarcadores a niveles que los químicos llamamos de ppm (partes por millón) o incluso inferiores (ppb, partes por billón). Los resultados fueron espectaculares y determinamos la presencia de hasta siete polifenoles en nuestra muestra, lo que nos indicaba que se trataba de vino. Además, al compararlos con vinos actuales, los resultados apuntan que son los vinos de Montilla-Moriles los que más se parecen a nuestro vino romano.

Una vez establecido que era vino, en el trabajo también indicáis que se posiblemente fuera un vino blanco. ¿Cómo llegasteis a esta conclusión?

El análisis de polifenoles también permite la identificación del llamado ácido siríngico. Este compuesto se utiliza habitualmente en residuos arqueológicos para establecer la naturaleza blanca o tinta de un vino, o mejor dicho de los residuos sólidos de un vino, ya que nunca, hasta nuestro descubrimiento, se había hecho en fase líquida. Este ácido surge de la descomposición del malvidín-3-glucósido, el antociano más abundante en los vinos tintos. En nuestro caso no se ha identificado. Este hecho, junto con las pruebas iconográficas y literarias nos llevó a establecer que el vino era blanco.

Finalmente, ¿qué puede aportar este descubrimiento al conocimiento tanto en Arqueología como en Química?

Creo que la relevancia e importancia del trabajo están fuera de cualquier duda. Estos resultados aportan mucha información novedosa de como vivía, y moría, la sociedad romana. La relación del vino con la religión está fuera de toda duda, y tenía algo de “divino”. Baste recordar que el vino solo se produce una vez al año, a diferencia de otras bebidas que pueden producirse y disponer de ellas en cualquier época. En cuanto a su importancia química pone de relieve como las técnicas de separación acopladas a espectrometría de masas son muy útiles en diferentes campos científicos, en este caso, aplicadas a Arqueoquímica.

Enlace a la publicación: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2024.104636

Lola Ruiz