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EL CASO SCAFA

Durante los últimos 11 años de mi vida, mi vejez ha quedado asolada por este caso judicial con incidencia muy nociva en mis numerosas patologías y en mis anhelos de aprovechar estos años para dedicarlos a mi inquietud intelectual, en la reflexión racional y poética del mundo vivido y del mundo soñado, a través de la escritura.

El caso SCAFA es una pieza separada de los famosos y archiconocidos, por lo mediático de estos, ERES de Andalucía. En síntesis, las Autoridades competentes de la Junta de Andalucía habrían otorgado ayudas económicas millonarias, entre subvenciones y préstamos avalados, a la SCAFA, presuntamente, de manera irregular, y ésta, a través de su C. R, supuestamente, los habría gestionado de igual forma irregular. SCAFA era una Cooperativa textil con más de 100 empleos de mujeres y algunos más de hombres.

Yo, por “voluntarismo”, de acuerdo con el sumario, habría sido el Inductor-Cooperador necesario en la comisión de delitos de prevaricación y malversación que presuntamente se cometieron.

SECUENCIA

  1. Los hechos acontecieron en 2006 y 2007. Hace 20 años. De mayo de 2006 a agosto de 2007, en lo que a mí respecta.
  2. En 2012, han pasado 14 años, en el diario “El Dia de Córdoba”, se publicó una noticia en la que se me vinculaba a los ERES por mi relación, como Alcalde, con el caso SCAFA. La filtración salió del Ayuntamiento pues era el único organismo que había formalizado expediente, con no más de 4 o 5 documentos de muy poca relevancia y trasladados al Archivo Municipal.

En su momento, por varios testimonios y por acceso a los documentos, supe de la implicación de la Alcaldesa y otros directos colaboradores en el recorrido del expediente hasta llegar a manos del corresponsal del citado diario. En absoluto me sorprendió puesto que ya había dado buena muestra de su acomplejada y mezquina persecución hacia mí, a quién todo se lo debía, incluso la Alcaldía que recibió por mantener mi compromiso con Baena y con el PSOE.

  1. En 2015, el 14 de Septiembre, la Policía Judicial de la Guardia Civil me tomó declaración, como testigo en la Comandancia de Córdoba. Para mí, un mero trámite. No creo que pasaran más de 30 minutos cuando el agente actuante me comunicó que pasaba de la condición de testigo a imputado.

Ambas declaraciones las efectué en crisis de Fibrilación Auricular, arritmia certificada por dos informes médicos. Pero mi deseo de colaborar y mi confianza en la Guardia Civil me llevaron a no posponer la declaración. Craso error. Y aunque cueste creerlo, firmé las actas sin leerlas. Y el abogado, llamado precipitadamente en la segunda de tales declaraciones, lógicamente, no tenía conocimiento alguno del asunto. En consecuencia, aparecen falsedades materiales que no sé si se debieron a un cierto aturdimiento en la expresión o a una equívoca actuación de los agentes actuantes: “Responde, (yo), que era asesor de la SCAFA para asuntos laborales durante años para solicitar ayudas económicas a las Autoridades de la Junta de Andalucía” y “Se entrevistó con diversas Autoridades, entre ellas el Viceconsejero de Trabajo ,acompañado de las componentes del Consejo Rector de SCAFA y su Presidenta para solicitar ayudas”. Es de conocimiento público que yo no he tenido relación laboral con SCAFA ni con otra empresa, mis únicas actividades han sido la docencia y la política. No conocí jamás la sede de SCAFA ni en mí vida he viajado con ninguna de las señoras del Consejo Rector o técnicos de SCAFA ni me entrevisté con nadie a tal fin.

Quiero pensar y lo preciso, que las falsedades materiales que aparecen en las actas de mis declaraciones se deben a mi espontánea y puede que aturdida respuesta y a una interpretación incorrecta de ésta, pues no deseo especular sobre otros motivos.

  1. En 2018, en la fase de Diligencias Previas, el Juzgado número 6 de Sevilla me citó en calidad de imputado de graves y numerosos delitos que, supuestamente supondrían muchos años de cárcel.

Estupefacto, acudí a mis principios;” No pedir honores ni reconocimiento por el cumplimiento del deber que has contraído por más exitoso que haya sido el resultado. No pedir compasión en los momentos amargos pues es muestra de debilidad y frecuentemente de culpabilidad. No pedir comprensión pues esta se otorga por voluntad intelectual y moral de los demás.” y a mi proceder para resistir y preservar a mi familia manteniendo mi entereza para dañar lo menos posible a mi entorno.

Mi defensa, conocedora de mi inocencia presentó diversos Recursos con el objetivo claro de desmentir pormenorizadamente la multitud de falsedades y errores de las acusaciones al no considerarlo necesario por insustanciales y meras conjeturas. Posteriormente, igualmente, mi defensa presentó el debido escrito de Defensa, propio del este tipo de procedimientos penales, a su vez, por estos, se presentó en paralelo Recurso de Apelación a la Audiencia Provincial frente al Auto dictado por el Juzgado antedicho.

Sólo se me formularon no más allá de 4 o 5 preguntas, de escaso contenido, por el Ministerio Público y ninguna por la Magistrada-Presidenta. Sin embargo, el relato era espeluznante. Poco menos que yo era el cerebro de una trama criminal que había inducido y guiado a SCAFA a dar todos los pasos y acuerdos para resolver su ruinosa situación y no llegar a la quiebra. Y que habría determinado, presionado y casi obligado a las Autoridades de la Junta a conceder las ayudas que SCAFA recibió.

No supe lo que habían pedido ni con quien se reunieron ni cómo gestionaron un solo euro de estas ayudas y jamás me entrevisté con nadie para solicitarlas. Me limité a cumplir con mis obligaciones de Alcalde ayudando desde el Ayuntamiento, por acuerdo plenario, con un pequeño aval y desde ADEGUA para asesoramiento técnico que ciertamente duró escasos meses. Y escuchando las cuitas del C.R.de SCAFA.

  1. En 2023, 5 años después, se me trasladó Auto de apertura de Juicio Abreviado, banquillo de los acusados, por supuestos delitos, como Inductor-Cooperador necesario, de Prevaricación y Malversación con una petición de pena de 5 años de cárcel y la incautación de todos mis bienes por la consiguiente Responsabilidad Civil.

Esta aberración lógica y jurídica me causó un fortísimo impacto mental y en mi frágil salud, que pude resistir, manteniendo dignidad y coherencia con el silencio y la fortaleza familiar y especialmente de mi mujer.

En 2024, se me trasladó por la Letrada del Juzgado número 6 de Sevilla que quedaba embargado mi modesto patrimonio. Más los 10.000 euros de mi cuenta corriente y el 20% de mi pensión intervenidos.

Me sentí realmente humillado, dado mi sentido del honor calderoniano y mis servicios prestados de forma íntegra y sacrificada a lo público y en especial a Baena.

  1. En 2026, el 7 de mayo, estando hospitalizado por severa neumonía, una más de muchas, mi Abogado me comunica que la Audiencia Provincial de Sevilla, la de los ERES, había estimado el Recurso de Apelación presentado y que los Magistrados y Magistradas habían dictado AUTO DE SOBRESEIMIENTO porque entendían que no había indicios que pudieran sostener la Acusación que sobre mí participación en los hechos habían relatado imaginariamente las Acusaciones y recogidas en el Auto acusatorio del Magistrado que ordenó la apertura de Juicio, acusado de presuntos gravísimos delitos. Por cierto, Magistrado al que no tuve el honor de conocer.
  2. Juzgue el lector que haya tenido la paciencia e interés de llegar hasta el final.
  3. Ahora que la Justicia está en el debate público, necesito, después de 54 años de Docencia y Política Activa, creer en la Justicia porque es garantía de convivencia y democracia, a la que, humildemente, he aportado mi granito de arena desde mis responsabilidades públicas, especialmente desde Baena, para hacer una España y una Andalucía mejor.

¿Quién me devuelve la vida ahora que ya no me queda?

LUIS MORENO CASTRO

 

 

 

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