El barrio de San Bartolomé recupera su pulso cofrade: el Viacrucis del Cristo de la Misericordia y el regreso de la Virgen de la Clemencia marcan este Viernes de Dolores
El barrio de San Bartolomé volverá a convertirse en el epicentro de uno de los actos más íntimos y participativos de la Cuaresma con la celebración del tradicional Vía Crucis de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, una cita que este año llega marcada por un hecho especialmente significativo: el regreso de la Virgen a su templo para vivir de lleno la Semana Santa.
El Vía Crucis, que tendrá lugar esta noche del Viernes de Dolores, se consolida como uno de los momentos más recogidos del calendario cofrade local. No es una procesión al uso. Es, ante todo, un acto de oración en la calle, profundamente participativo, en el que el pueblo no solo acompaña, sino que forma parte activa del recorrido, leyendo las estaciones, portando antorchas y compartiendo el peso simbólico del camino de la cruz.
La salida está prevista en torno a las 23:00 horas desde la parroquia de San Bartolomé, aunque podría retrasarse unos minutos en función del paso del Miserere previo. El Cristo de la Misericordia será portado a hombros por los hermanos, en un ambiente de absoluto respeto y silencio, acompañado por fieles, cofrades y la Banda de Cornetas y Tambores La Unión .
El itinerario, que repite el recorrido del pasado año por su accesibilidad, discurrirá por calles como San Bartolomé, Mesones, Moral y Amador de los Ríos, con un total de catorce estaciones que recrean el camino de Cristo hasta la cruz . Un trazado llano que permite la participación de personas mayores y de todo aquel que desee sumarse, reforzando el carácter abierto de este Vía Crucis que ha ido creciendo en asistencia año tras año desde su creación en 2009 .
Pero si hay un elemento que centra la atención este año es la presencia de la Virgen de la Clemencia en su Mayor Dolor. La imagen regresará el propio Viernes de Dolores a la parroquia de San Bartolomé, donde permanecerá durante toda la Semana Santa acompañando al Cristo. Durante la mañana, desde las 9:30 hasta la 13:00 horas, quedará expuesta en veneración y besamanos, permitiendo a los fieles un encuentro cercano con la Dolorosa.
La hermana mayor de la cofradía, María José Jiménez, ha explicado que este regreso responde tanto a una necesidad de conservación como al deseo de que la imagen vuelva a estar junto al Cristo en unos días tan importantes. “Está junto al Cristo, que era lo que nosotros queremos, que ya esté acompañando al Cristo, que ya esté con el Cristo, que se vea lo que se ha conseguido mirando arriba, al lado de la cruz. Eso es lo que queremos nosotros en estos días”, subraya.
La responsable de la hermandad recuerda que la Virgen ha permanecido fuera de San Bartolomé durante la Cuaresma debido a las obras que se están ejecutando en la iglesia. En este sentido, detalla que la decisión se tomó para proteger la talla del polvo y la humedad provocados por los trabajos. “No a una Virgen recién policromada no puedes ponerle un plástico”, explica, insistiendo en que la madera necesita transpirar y que exponerla a esas condiciones podía perjudicar tanto la imagen como sus vestiduras.
La imagen, realizada en 2026 por el imaginero Salvador Guzmán Moral, destaca por su profunda carga emocional y su cuidada ejecución en madera de cedro real, siguiendo los cánones de la imaginería barroca con una interpretación contemporánea. Su regreso al templo supone, por tanto, mucho más que un traslado: es el reencuentro con su espacio natural en los días más intensos del calendario litúrgico.
La cofradía, erigida canónicamente en 2024, continúa además su crecimiento. Actualmente cuenta con más de un centenar de hermanos, incluyendo un notable número de jóvenes y niños, lo que evidencia el arraigo progresivo de este proyecto cofrade en el barrio .
El Vía Crucis del Viernes de Dolores no solo abre la puerta a la Semana Santa, sino que reafirma una forma de vivir la fe desde la cercanía, la participación y el recogimiento. Una cita donde la emoción se concentra en dos momentos clave: la salida y la entrada del Cristo, cuando el silencio se hace absoluto y el sentimiento se vuelve compartido.

