
Carlos Arenas
Del país de los sanos, pasé bordeando al otro lado, a la orilla de la enfermedad. Me sacudí, agua y arena, pena y angustia, y seguí andando la vida con el ansia de que quedara mucho trayecto. Se me puso el motor en tres cilindros y así, pude seguir en lo llano. Buscando con la mente, poder volver a lo de antes, reconectar con los latidos del ser que identifica mi carácter. Coger el pulso vital al ritmo de mi vida cotidiana.
No voy a hacer diario, de cuando me vi aplacando el dolor de la claudicación intermitente en la femoral del pie izquierdo; de la colocación ¡en el lado izquierdo de mi pecho, donde vaya hombre, ahí tenía que ser…en el izquierdo!, del marcapasos que me sosegó el corazón al paso saludable. Dicho esto, de años atrás.
Me veo, me ven, digo mis años, quedan dos meses para los setenta y cinco, y nadie me cree. Pero en mi tejado ya surgen goteras y hay que irle cambiando alguna teja. La gotera que veía me humedeció el alma, y noté que no era posible que se contuviera en un simple balde de tamaño normal, no iba a ser suficiente su capacidad para contener la caída de la tormenta que se avecinaba, esa DANA no la contendría el mayor barreño, y descargó torrencialmente, lo que no tenía más nombre que cáncer de colon. Analítica, colonoscopia y corte del trozo del intestino que contenía la bolsa de esas células malditas, con la operación titulada laparoscopia. Exploración con un TAC, Seis meses de analítica, cada dos semanas con una más de descanso. En las dos, tratamiento de quimioterapia preventiva con grageas, ¡vamos, con pastillas que diría el clásico!, suministradas en la farmacia del hospital. Las humillaciones sufridas por el pudor las daba bien recibidas, cerraba los ojos y me dejaba hacer y así lo decía “aquí estoy para dejarme hacer lo que queráis, lo que os exige vuestra ciencia y lo aprendido de ella”.
Cuando abría los ojos, que habían sido cerrados por las anestesias, siempre veía la luz de los ojos de quien me preguntaba “cómo me sentía, cómo me encontraba”, respondiéndoles con el alivio del que fue drogado para no sentir, ¡bien!, con balsámico sosiego.
En Almedinilla, con Luis Carlos Rejón a mi lado, paseábamos por un espacio que se encontraba empedrado, cuando comenzó a llover, resbalé y en la caída de la que me levanté con precipitación, me fracturé el peroné. Hospital, escayola y cuarenta días con ella, que los aproveché para pasar las cintas de VHS de películas, más de trescientas, a discos de DVD.
Contado de corrido lo de atrás, el pensamiento podía llegar a que era un desgraciado; lo que llevó sufrido en esta dilatada vida, pendiente en dos meses de cumplir los setenta y cinco, nunca me he considerado desgraciado. Y no lo digo solo por la salud, pues todos conocéis mis tragedias sin consuelo, que no se curan ni con el tiempo eterno.
Siempre hambriento de vida, nunca me economicé practicándola, pero cuando te tragan las puertas de un hospital o de un centro de salud, quien no piense que lo único importante en la vida es la salud, no ha aprendido nada aún. La salud, que se nos indica en los medios para ello, se preserva o mantiene con alimentos saludables, ejercicio físico…y el alma en paz y bien amueblada, con valores justos y principios racionales.
Cuando la salud se pierde, nosotros no tenemos mejor lugar para recuperarla que los servicios que nos ofrece la Sanidad Pública. Harto satisfecho de ello, estoy yo. Llegando a esta conclusión, es por lo que he relatado escuetamente mi paso por la Sanidad Pública, esas veces que he acudido a ella, devolviéndome la salud… ¿y porque no?, también el sosiego a mi alma.
Como se ha visto en lo contado, yo no he dejado de ir a la Sanidad Pública, que no se piense que con un Seguro Médico Privado se tendrían mejores servicios sanitarios; igual lo que se busca es la diferenciación social, el clasismo, el no mezclarse con la llaneza del pueblo enfermo, en una consulta o en la habitación de un hospital de la Sanidad Pública.
Me causa pesar, que en Andalucía estemos a la cola en gasto por habitante y a la cabeza de conciertos con la sanidad privada, consientes en operaciones y otros servicios sanitarios, hospitalarios, etc., que se pagan con el dinero de todos los andaluces, manejados por el gobierno andaluz en manos del P.P. Gastamos por habitante unos 1.600 euros; 950 euros menos que, por ejemplo, Murcia.
En Andalucía, en la Sanidad Pública, año tras año se va reduciendo el gasto sanitario por habitante, mientras va en aumento en la sanidad privada.
En los últimos cinco años, se han destinado del presupuesto andaluz unos 200 millones de euros a las empresas privadas que le prestan servicios a la sanidad pública.
La privada está encantada con esta Junta de Andalucía que cada año destina más porcentaje del presupuesto público para los conciertos privados, no importándole dejar atrás las atenciones a las carencias y a las reivindicaciones de nuestra Sanidad Pública.
Bueno, esta sanidad privada esta más encantada con la Comunidad de Madrid presidida por la mentirosa, demagoga y manipuladora Isabel Ayuso, que destina más dinero público que Andalucía para esos conciertos. Moreno y Ayuso, unos magníficos centrocampistas (repartidores de juego en los equipos de fútbol) para la liga de la sanidad privada.
No hay más estrategia para la privatización que ir deteriorando la Sanidad Pública y destinando cada año menos dinero del que es de todos, a ella.
Si no mejoramos la Sanidad Pública, cada vez más se nos irá dirigiendo a la privada, con la excusa torticera, populista y manipuladora de que se pretende con ello, por ejemplo, pues se dan otras coartadas, el disminuir las listas de espera. En la privada se emplean, en algunos casos, modernas tecnologías sanitarias no disponibles en la pública. Por lo que preguntamos, ¿Por qué no le son suministradas con nuestro dinero, caraduras desvergonzados/as gobernantes de nuestra Sanidad Pública! en fin.
¡Que claro teníamos antes aquello de las clases!
Los del seguro médico privado, son la gente con dinero, con pretensión de privilegiados (elegidos, predestinados), insolidarios impenitentes; clases medias que juegan a snobs (mandos intermedios de empresas y del funcionariado, enseñantes, profesionales liberales, políticos, muchos políticos con nuevo estatus social que se lo exige. De seguro que son del P.P. o de VOX, aunque a estos se le sumaran desclasados del PSOE, de IU, de Podemos o de Sumar y otros que se dicen de izquierdas. Vuelvo a decir: en fin. Todos considerados superiores, repudiando el contacto del pueblo llano en hospitales y centros de salud públicos. Estos ofrecerían, si cabe, unos mejores servicios sanitarios, si los políticos dejaran de pensar solo en como aumentar sus remuneraciones y de cómo ir haciendo electoralismo para las siguientes elecciones; ocupándose de lo digno y honesto que resulta trabajar en la mejora de la Sanidad Pública con un mantenimiento de los hospitales sin cicatería; con la adquisición de maquinaria médica competitiva de la que dispone la sanidad privada; con el aumento de las plantillas de médicos y otros profesionales donde son necesarios y se está exigiendo desde años; y con salarios de los profesionales de todos los ámbitos de la sanidad pública, adecuados y atractivos que permitan no aceptar cantos de la privada y de lo extranjerizante.
Me encuentro muy satisfecho con el trato recibido, en mis congojas sanitarias, por el Servicio Andaluz de Salud; en el Centro de Salud de Baena y en los hospitales Infanta Margarita de Cabra y el Reina Sofía de Córdoba.
Cuando se ha visto alguien refunfuñando por alguna deficiencia, supuesta o real, en nuestros servicios de salud pública, que ese alguien sepa que traspasadas las puertas exteriores de alguno de los centros sanitarios que he mencionado, el único afán de todos y todas las profesionales, en su nivel profesional, será curarte, nutrirte con el alimento de todos los componentes y operaciones que necesites para tu cuerpo para que así sea, ¡y que sepas! para tu alma.
La memoria colectiva, la conciencia de clase, la justicia social han de estar presentes en cada paso que se dé para defender la Sanidad Pública…y otro tanto creo que hay que hacer en la Educación Pública. ¿por qué hemos de dejarnos seducir por la mentira, por muy plácida que aparezca, en la boca de los que no dicen la verdad?, que lo sepamos todos, los intereses de esos mentirosos no son nuestros intereses.
Siempre, tenemos que tener presente la sociedad civil, que hay de oponerse al gobierno de turno, cuando este miente diciendo que quiere lo mejor para nosotros, si este gobierno deja atrás en su acción los objetivos constitucionales de justicia social, sea de derechas o de izquierdas. Si las necesidades ciudadanas son reales, no hay excusa para no atenderlas urgentemente.
El Servicio de Salud Pública Andaluz no puede ser debilitado por las políticas que se llevan desde el gobierno del PP. No debemos permitírselo, ni podemos permitírnoslo.
Estos del PP, en Andalucía, puede que quieran ir buscando que se vuelva, para colectivos de ciudadanos, a la Casa de Socorro y a las Cartillas de Beneficencia. De la que yo tuve una de la Diputación cuando fui alcalde de Baena…
CARLOS ARENAS BLANCA
Primer Alcalde de la Democracia.
Abril 1979-Mayo 1983