Día sin Alcohol: contundente llamada de los expertos a la conciencia ante el riesgo creciente en jóvenes y mujeres
En una rueda de prensa cargada de datos, advertencias y una invitación directa a la reflexión colectiva, el Ayuntamiento presentó este lunes una radiografía contundente del consumo de alcohol entre jóvenes y mujeres, un problema que —según destacaron los profesionales sanitarios— sigue profundamente normalizado en nuestra cultura y continúa generando graves consecuencias sociales y de salud.
El delegado de Salud, Domingo Vico, abrió el encuentro subrayando el objetivo de esta jornada: «Hacer de este día una oportunidad para celebrar la vida, la salud y la conciencia». Reafirmó el compromiso institucional con la prevención y agradeció el papel de los medios de comunicación como puente esencial para sensibilizar a la ciudadanía.
Un consumo que empieza antes y crece más rápido
La primera intervención técnica corrió a cargo de Mª Carmen Ocaña, médica y directora de la Unidad de Gestión Clínica local. Su mensaje fue claro: el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida entre adolescentes, con cifras que siguen generando preocupación pese a una ligera tendencia a la baja.
La doctora expuso datos recientes que retratan una realidad inquietante:
- El 75,9% de los jóvenes de 14 a 18 años ha probado alcohol alguna vez.
- Casi la mitad, un 47,5%, reconoce haberse emborrachado al menos una vez, y un 5% lo hace a diario.
- En el último mes, un 55,6% declaró haber bebido, mientras un 28,2% practicó el binge drinking o consumo por atracón.
- La edad media de inicio ronda los 13,9 años en chicos y los 14,5 en chicas, y el consumo se dispara hasta alcanzar un 73,8% a los 18 años.
Ocaña insistió en que el entorno cultural y familiar actúa como un factor clave: «La normalización empieza en casa. La típica copa en una celebración familiar, el ‘prueba un sorbito’, es el primer paso hacia la banalización del alcohol».
Además, alertó sobre el impacto del alcohol en el desarrollo cerebral adolescente, especialmente en un momento en el que el sistema límbico madura antes que la corteza prefrontal. «Esto se traduce en mayor impulsividad, menor control inhibitorio y más vulnerabilidad a la adicción», señaló.
La especialista recordó que el alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades y constituye uno de los principales factores en accidentes de tráfico, conductas de riesgo, lesiones y problemas de salud mental.
El peso invisible del consumo en la mujer
La segunda intervención, a cargo de Ana María Baena, médica de la unidad de drogodependencias, puso el foco en una realidad menos visible pero en aumento: el consumo de alcohol entre mujeres y su impacto diferenciado.
Baena explicó que las mujeres presentan mayor vulnerabilidad física debido a diferencias biológicas como menor porcentaje de agua corporal y menor cantidad de la enzima que metaboliza el alcohol. «Con la misma cantidad de alcohol que bebe un hombre, una mujer puede desarrollar antes hepatopatías, cáncer de hígado, páncreas o mama», apuntó.
Pero subrayó un factor igual de decisivo: la presión social.
«Históricamente, a los hombres se les permite estar enfermos; a las mujeres, no. La mujer sostiene la casa, cuida, trabaja, y además debe ocultar su problema por miedo al juicio y a perder su sustento. Las mujeres tardan más en pedir ayuda porque sienten culpa, vergüenza y un señalamiento social que no recae igual en los hombres».
La experta reclamó planes de tratamiento adaptados a las necesidades reales de las mujeres, que incluyan apoyo psicológico, conciliación familiar, accesibilidad al transporte y atención especializada. «Si no entendemos sus barreras, seguiremos dejando a muchas fuera del sistema», advirtió.
Además, llamó la atención sobre el consumo en mujeres migrantes, en quienes la barrera del idioma y la dependencia económica agravan aún más la situación: «Comparten el ritmo de consumo, pero no la información para comprender el daño que están sufriendo».
Un mensaje final que busca mover conciencias
Para cerrar la rueda de prensa, el delegado Domingo Vico reiteró la importancia de asumir un compromiso colectivo:
«Trabajamos para construir una cultura de prevención, respeto y bienestar. Una sociedad más consciente es una sociedad más sana, y una sociedad más sana es una sociedad más fuerte».
En este Día Sin Alcohol, el mensaje fue unánime: la prevención empieza en casa, continúa en las calles y se sostiene con información, responsabilidad y apoyo institucional.

