Día Mundial Sin Alcohol: los peligros de mezclar bebidas energéticas y alcohol aumentan el riesgo de tener un coma etílico
Cada 15 de noviembre, se celebra el Día Mundial Sin Alcohol, una fecha proclamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados al consumo de esta sustancia. En Baena, este día es una oportunidad para reflexionar y promover hábitos saludables, especialmente entre los jóvenes, quienes enfrentan graves riesgos al adoptar prácticas de consumo peligrosas, como la mezcla de alcohol con bebidas energéticas.
Alcohol y Bebidas Energéticas: un cóctel peligroso
Rosa Unquiles, del Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba, destacó durante la mesa informativa del Día Mundial Sin Alcohol el preocupante aumento en el consumo combinado de alcohol y bebidas energéticas. Esta práctica, común en fiestas y celebraciones, no solo enmascara los efectos inmediatos del alcohol, sino que puede llevar a consecuencias graves, como el coma etílico o problemas cardiovasculares.
“El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que reduce nuestra capacidad de juicio y coordinación. Por otro lado, las bebidas energéticas son estimulantes que aceleran el ritmo cardíaco y la presión arterial. Al combinarse, generan una disonancia en el organismo, creando una falsa sensación de sobriedad que induce a consumir más alcohol del previsto”, explicó Unquiles. Esta “falsa sobriedad” lleva a los jóvenes a pensar que pueden seguir bebiendo sin problemas, lo que aumenta significativamente el riesgo de intoxicación severa, accidentes y comportamientos peligrosos.
El Coma Etílico un emergencia médica creciente
La doctora Mari Carmen González Tapia alertó sobre el incremento de los casos de coma etílico entre los jóvenes. Según la experta, el patrón de consumo actual, caracterizado por grandes cantidades de alcohol ingeridas en cortos períodos de tiempo, ha agravado esta problemática.
“El coma etílico no es simplemente estar borracho; es una pérdida de conciencia severa que pone en peligro la vida. Su incidencia ha aumentado drásticamente debido al fenómeno del ‘botellón’ y al consumo de alcohol de alta graduación. El organismo no puede procesar cantidades tan altas de alcohol rápidamente, lo que puede llevar a fallos orgánicos y la necesidad de atención médica urgente”, señaló González Tapia.
Además, enfatizó que cada persona metaboliza el alcohol de manera diferente. Factores como el peso, la edad, el sexo, y el estado general de salud influyen en la tolerancia al alcohol, haciendo que algunos desarrollen esta condición con menores cantidades de la sustancia.
Riesgos a largo plazo del alcohol
El impacto del consumo de alcohol no se limita a los efectos inmediatos. La delegada de Salud, María José García, subrayó que el alcohol tiene repercusiones físicas y psicológicas que afectan tanto a corto como a largo plazo.
“El consumo prolongado de alcohol puede causar daños irreversibles en el hígado, como la cirrosis, y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. A nivel psicológico, deteriora las capacidades cognitivas, afectando el rendimiento académico y laboral, y puede llevar a problemas de dependencia”, indicó García.
Además, los riesgos no solo afectan al consumidor. Por ejemplo, el consumo de alcohol durante el embarazo puede causar graves problemas de salud en el bebé, como bajo peso al nacer, defectos congénitos y retrasos en el desarrollo cognitivo.
Una de las razones detrás del consumo excesivo entre los jóvenes es la presión social y la normalización del alcohol en nuestra cultura. Según García, “los jóvenes tienden a asociar el consumo de alcohol con aceptación social y diversión. Sin embargo, esta percepción está plagada de peligros, ya que minimiza los riesgos reales y perpetúa prácticas dañinas”.
Educación y Prevención claves del cambio
Tanto Rosa Unquiles como la doctora González y María José García coincidieron en que la educación es fundamental para prevenir estos riesgos. Es crucial hablar con los jóvenes de manera clara y directa, utilizando ejemplos concretos para que comprendan las consecuencias de sus decisiones.
“Los padres deben explicar a sus hijos que la mezcla de alcohol con bebidas energéticas no reduce la borrachera, solo la disfraza. Al final, el cuerpo paga un precio alto por estos excesos, que pueden incluir desde un coma etílico hasta una arritmia fatal”, señaló Unquiles.
Además, enfatizaron la importancia de ofrecer alternativas saludables y fomentar actividades que no giren en torno al consumo de alcohol.
Desde el Ayuntamiento de Baena, a través del Plan Local de Acción en Salud, se hace un llamado a la comunidad para que promueva un consumo responsable y proteja la salud de las generaciones más jóvenes. Como destacó García: “El alcohol no es inofensivo, aunque esté normalizado en nuestra cultura. Es una droga que afecta tanto física como psicológicamente y nunca debe ser subestimada, especialmente por los jóvenes”.
En este Día Mundial Sin Alcohol, la invitación es clara: brindemos por la vida, no con alcohol. Tomar conciencia, educar y prevenir son pasos esenciales para construir una sociedad más saludable y segura para todos.

