Este fin de semana, el IES Luis Carrillo de Sotomayor vivió uno de los capítulos más memorables de su historia deportiva. Sus dos equipos femeninos de orientación, formados por alumnas de entre 12 y 16 años, viajaron hasta Marín, Pontevedra, para competir en el Campeonato de España de Centros Escolares. Allí, enfrentándose a los mejores conjuntos del país, las chicas de Baena no solo compitieron, sino que brillaron: el equipo infantil femenino se alzó con un tercer puesto nacional, y el equipo cadete obtuvo un meritorio cuarto lugar.
La orientación es una disciplina exigente, que combina resistencia física con toma de decisiones rápidas en entornos naturales. A cada participante se le entrega un mapa y una brújula, y debe encontrar en el menor tiempo posible una serie de balizas situadas en el terreno. Cada recorrido es diferente y requiere estrategia, lectura del entorno y una buena preparación física.
Desde el inicio, el desafío no era solo deportivo. La participación en el campeonato nacional requería una inversión económica que superaba las posibilidades del centro y de muchas familias. Sin embargo, el IES Luis Carrillo de Sotomayor no se rindió. Profesorado, familias, empresas locales, instituciones y vecinos unieron esfuerzos para financiar el viaje y garantizar que las alumnas pudieran competir en igualdad de condiciones. Una movilización comunitaria que, sin duda, ha sido clave para alcanzar el éxito.
El equipo infantil femenino, formado por Fátima Carreras, Martina Cruz , Paula Gámiz, Helena Porcuna y Celia Priego , logró el tercer puesto entre decenas de centros de toda España. Por su parte, el equipo cadete —Celia Barba, Sofía Bogas, Elena Jiménez, Carmen Luque y Elena Pavón— quedó en cuarta posición, un resultado notable si se tiene en cuenta que muchas de ellas llevan apenas unos meses practicando este deporte.
José Miguel Cruz, uno de los profesores acompañantes, destacó la doble dimensión del logro: “El balance ha sido muy positivo, tanto a nivel deportivo como educativo. Las chicas han vivido una experiencia que va más allá de la competición: han conocido otra ciudad, se han relacionado con estudiantes de otros puntos del país y han vivido valores como el trabajo en equipo, la autonomía y el esfuerzo”.
Cruz también subrayó el valor formativo del viaje “Las chicas han aprendido a convivir, a enfrentarse a retos en un entorno nuevo, y han crecido como grupo. Estoy convencido de que no olvidarán esta experiencia en toda su vida”.