Cristóbal Pérez Jorge recupera la Escuela de Teatro de Baena tras dos licitaciones y el empuje decisivo de alumnos y vecinos
La Escuela Municipal de Teatro de Baena ha escrito en los últimos meses una de las páginas más intensas de su historia reciente. Tras dos licitaciones fallidas, un ambiente cargado de incertidumbre y una movilización social sin precedentes, el Ayuntamiento ha adjudicado finalmente la gestión del centro a Cristóbal Pérez Jorge, el director que lleva más de veinte años al frente de la formación escénica y que, pese a los obstáculos administrativos, nunca perdió el respaldo de sus alumnos ni el pulso de la comunidad.
Un proceso con giros inesperados
La travesía comenzó con una primera convocatoria que quedó desierta: ni la empresa ELEVEN DECEN EVENTS S.L. ni la propuesta del propio Pérez Jorge lograron cumplir todos los requisitos técnicos exigidos. La segunda licitación abrió un nuevo capítulo: la misma mercantil que había quedado fuera en la primera fase se alzó esta vez con la mejor puntuación, apenas 0,78 puntos por encima de la del histórico director de la escuela.
Sin embargo, el desenlace sorprendió a propios y extraños. ELEVEN DECEN decidió renunciar voluntariamente al contrato, lo que obligó a activar el siguiente paso legal: revisar y validar la propuesta de Pérez Jorge como segunda clasificada. A partir de ahí, todo encajó. Su oferta económica —49.586,78 euros sin impuestos— fue considerada competitiva y ajustada al interés público.
La presión silenciosa del alumnado y los vecinos
Mientras el expediente avanzaba en los despachos, fuera de ellos se fraguaba un movimiento ciudadano que dio un giro emocional al proceso. Estudiantes, familias y vecinos levantaron la voz para defender la continuidad del proyecto liderado por Pérez Jorge. No se organizaron manifestaciones oficiales, pero la amenaza de boicotear matrículas y la indignación expresada en conversaciones de calle y redes sociales hicieron evidente el sentir popular: el teatro en Baena no se entendía sin su director de siempre.
Algunos llegaron a calificar la posible sustitución como “discriminatoria”, un término que reflejaba la intensidad de una batalla cultural que trascendió lo administrativo para convertirse en un asunto de identidad local. Aunque el Ayuntamiento insiste en que su decisión responde estrictamente a la legalidad vigente, la movilización social marcó un ambiente que difícilmente pudo ser ignorado.
Legalidad, continuidad y futuro
El concejal de Presidencia, José Andrés García Malagón, defendió, en una comparecencia pública, que la prioridad del equipo de gobierno era “garantizar la transparencia y la continuidad del servicio”, al tiempo que lamentó lo que describió como una “ola de desinformación” en torno al proceso. Con la renuncia de ELEVEN DECEN y la validación de la propuesta de Pérez Jorge, el relato municipal apunta ahora a la legalidad y la lógica de garantizar la estabilidad del proyecto.
El contrato tendrá una duración de tres años y un importe total de 60.000 euros (IVA incluido). Además de las clases de interpretación, incluye la organización de actividades complementarias y representaciones teatrales vinculadas a la historia y personajes ilustres de Baena, un criterio que sumó puntos en la valoración final.
La firma del convenio está prevista entre el 19 de agosto y el 3 de septiembre de 2025, lo que asegura que el nuevo curso arranque sin sobresaltos.

Una victoria simbólica para la cultura local
Más allá de los pliegos y expedientes, lo sucedido con la Escuela Municipal de Teatro de Baena es una historia de persistencia y arraigo. Pérez Jorge no solo recupera la dirección del proyecto, sino que lo hace respaldado por la comunidad que lo considera parte esencial del patrimonio cultural de la ciudad.
La tensión vivida en estos meses deja al descubierto una verdad difícil de cuestionar: la escuela no es solo un espacio de formación, sino un símbolo de identidad y cohesión social. Con esta adjudicación, Baena asegura la continuidad de un proyecto que, en palabras de muchos vecinos, es “mucho más que teatro”.

