El Programa Empleo y Formación se consolida como motor de inserción laboral y prepara para septiembre una nueva convocatoria dotada con 80 millones de euros.
Desde 2021, el Programa Empleo y Formación, impulsado por la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, ha transformado la vida de 1.425 cordobeses en situación de desempleo, gracias a una inversión de 38 millones de euros destinados a proyectos que combinan aprendizaje y práctica profesional.
En estos cuatro años se han desarrollado 95 proyectos y 237 acciones formativas que han permitido a los participantes trabajar y cobrar un salario desde el primer día, al tiempo que se preparaban en sectores estratégicos como la construcción, el ámbito sociosanitario, el turismo, el comercio, las energías renovables o la informática.
“Este modelo responde a la realidad de las personas desempleadas y al tejido productivo cordobés”, subrayó la delegada de Empleo en Córdoba, Mª Dolores Gálvez, quien destacó que el programa ha recuperado la Formación Profesional para el Empleo tras una década de parálisis.
Una nueva edición con más ambición
El próximo mes de septiembre llegará la convocatoria 2025, que contará con 80 millones de euros y nuevas bases reguladoras adaptadas a la normativa estatal. La apuesta: más eficacia y mayor conexión entre empresas y formación.
Según adelantó Gálvez, se trabaja ya en una línea específica que permitirá a los desempleados formarse directamente en las empresas, con contratos en alternancia y vinculados a las necesidades reales de los sectores productivos que demandan personal cualificado.
Formación con salario y futuro
El programa garantiza a cada participante un contrato de un año, con un salario nunca inferior al SMI y un equilibrio entre teoría (entre el 35% y el 50% de la jornada) y práctica real en entornos de utilidad pública. Todo ello reforzado con orientación profesional y asesoramiento para la búsqueda de empleo.
La clave de este modelo, según destacan desde la Consejería, es que no solo capacita, sino que abre puertas al mercado laboral real, alineando la formación con la demanda de empresas y sectores en crecimiento.
Con esta fórmula, Córdoba ha logrado en apenas cuatro años algo que parecía estancado: convertir la formación en empleo real, útil y con futuro.