martes, julio 28, 2026
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Comienzan los estudios para localizar las fosas comunes del cementerio municipal

El Ayuntamiento de Baena ha anunciado este martes el inicio de los trabajos preliminares para localizar las fosas comunes del cementerio municipal, un proyecto largamente esperado que busca dar respuesta a las familias que llevan décadas reclamando verdad, justicia y reparación.

La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, junto al concejal de Memoria Democrática, David Bazuelo, y la antropóloga de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Carmen Jiménez Aguilera, presentaron los avances de una investigación que combina estudios históricos y análisis con georradar para confirmar la existencia de enterramientos clandestinos.

Una tarea pendiente del municipio

“Esto era una asignatura pendiente de nuestro pueblo y ya era hora de abordarla”, declaró Serrano, quien subrayó que el Ayuntamiento trabaja no solo con financiación propia, sino también con apoyo de la Diputación de Córdoba. La institución provincial ha concedido una ayuda provisional de 4.000 euros dentro de un proyecto valorado en 10.550 euros, a la espera de resolución definitiva.

El concejal David Bazuelo recordó que, aunque inicialmente el municipio quedó fuera de las subvenciones estatales, el consistorio decidió dar el paso con recursos propios:

“Tener estos proyectos en nuestra mano es lo que nos abrirá las puertas en el futuro para conseguir subvenciones más cuantiosas y poder avanzar en las exhumaciones”.

Georradar y archivo: la tierra y la memoria como testigos

Los trabajos, dirigidos por Carmen Jiménez, incluyen la exploración de dos zonas del cementerio con georradar y un estudio documental exhaustivo para establecer cifras, cronología y ubicación de las posibles fosas.

Según las primeras investigaciones, se estima que en Baena podrían yacer al menos 200 víctimas ejecutadas en el verano de 1936 tras el golpe militar, además de 33 vecinos ajusticiados el 1 de abril de 1939, ya en plena posguerra, cuyos expedientes militares han sido localizados recientemente.

“Tenemos documentadas al menos dos o tres fosas con distintas cronologías y cifras”, explicó Jiménez. “La documentación nos orienta, pero será el georradar y, en un futuro, las catas arqueológicas las que confirmen lo que realmente nos dice la tierra”.

Justicia, reparación y pedagogía para el futuro

La alcaldesa recalcó que este proceso no se trata de “remover el pasado”, sino de cumplir con la Ley de Memoria Democrática, que marca como obligación la verdad, la justicia y la reparación.

“Hay familias que han muerto sin saber dónde estaban sus seres queridos. Todo ser humano merece dar sepultura digna a los suyos”, afirmó Serrano, quien recordó la importancia de transmitir a las nuevas generaciones que estos hechos no deben repetirse jamás.

El proyecto contará además con la implicación del alumnado de Arqueología del IES Luis Carrillo Sotomayor, que tendrá la oportunidad de aprender en terreno real el uso del georradar y la investigación de fosas.