Pasadas las cinco de la tarde el cortejo de los Reyes Magos iniciaba su recorrido por las calles de la ciudad. Un grupo de pajes a caballo abrían la comitiva ante un numeroso público que se congregaba a lo largo de la calle Salvador Muñoz preparado para hacer acopio de caramelos y juguetes que iban ofreciendo cada una de las 18 carrozas, así como el numeroso séquito de pajes y beduinos que acompañaba a pie la comitiva real. En las caras de los más pequeños se podía ver el reflejo de la ilusión, la alegría y sorpresa a medida que transcurría el desfile.
