miércoles, julio 29, 2026
BLola Ruiz ArrebolaOpinión

Buscando la temática.

Lola Ruiz Arrebola

          Sin duda, lo más complicado del compromiso que adquirí con los lectores de Baena Hoy no es redactar el texto mensualmente. No hay métricas ni adornos literarios. Se trata de solo un artículo de opinión personal. Se escribe rápido. Por lo tanto, lo más complicado es la búsqueda de la temática a tratar.

         Para ello, sin agobios, intento seguir la actualidad informativa que nos rodea. Prefiero los temas relacionados con educación y cultura, que en cumplimiento de las competencias educativas social y cívica, que nos recuerdan la importancia de adquirir ese conocimiento crítico de todo aquello que nos rodea y nos afecta, prácticamente cualquier temática está relacionada. Además, siempre intento, aunque a veces no es fácil, aterrizar y vincularlo con lo local, con lo que verdaderamente nos atañe.

         Este mes parecía sencillo. A mediados de enero se celebraba la Supercopa de España de fútbol, pero la noticia era su lugar de celebración. El motivo, el dinero. El dinero lo justifica todo. A menudo son utilizados los eventos deportivos para blanquear los Derechos Humanos por dinero y Arabia Saudí, a pesar de atentar diariamente contra los Derechos Humanos, principalmente contra los de las mujeres y la población LGTBI, es especialista en usar el deporte para dicho blanqueo internacional. Y lo grave es que nosotros colaboramos en dicho blanqueo.

         Después de esto llegó el culebrón del tenista antivacunas Djokovic en el Open de Australia. Los primeros acontecimientos hacían pensar que, una vez más, el dinero y sus privilegios se impondrían frente a la razón y respeto de derechos democráticos tan importantes como ese que sobre el papel dice que todas las personas somos iguales.

         La temática de la presente columna estaba elegida. La desfachatez del deporte profesional que atenta contra nuestros valores éticos y democráticos. Además, su vinculación con lo local no era difícil. Tenía pensado hacer una comparativa  del descaro del deporte profesional frente al deporte de base. De cómo, casi heroicamente y cada fin de semana, sin apenas presupuesto y echando mano al bolsillo particular, decenas de voluntarios, padres y madres, enfrentándose a toda adversidad, se montan en el microbús o en sus coches particulares para poner al deporte base local en su lugar,  no solamente para la práctica deportiva de sus hijos/as y defender una categoría, sino también para ejercer semana tras semana todos aquellos valores que emanan del deporte y que, sin duda, el deporte profesional olvida con frecuencia.

         Pero mira por donde, una vez más me equivoqué y Australia acabó poniendo las cosas en su sitio. Djokovic fue deportado de Australia por sus reglas de vacunación contra el coronavirus. Los valores democráticos acabaron imponiéndose frente a los privilegios que a menudo ocasiona el dinero en torno al deporte profesional.  Pero a mí me fastidió, pues ya era incapaz de formular el relato y, por lo tanto, me había quedado sin tema para escribir la presente columna. Otro gallo hubiera cantado si en vez de Australia se tratara de España, a tenor de la precipitada invitación a Djokovic por parte del alcalde de Madrid. Pero eso mejor lo dejamos para la especulación, pues me gustaría creer que en España también tenemos ya una democracia consolidada que pueda estar a la altura para hacer frente a todos estos despropósitos. La parte positiva fue la victoria de nuestro Rafa Nadal en dicho torneo, sobre todo por el contexto de cómo se celebró que, sin duda, entusiasmó incluso a quienes no seguimos el tenis habitualmente.

        Por aquel momento que me había quedado sin temática, dos barcos con doce mil toneladas de residuos tóxicos procedentes de Montenegro se dirigían a enterrarlos en el vertedero de Nerva (Huelva). A saber si la carga de esos barcos habría acabado en Baena. De eso nos libramos.

         A pesar de este y otros acontecimientos que bien podrían protagonizar la presente entrega, ya terminaba el mes y, dada su complejidad, lo recomendable era afrontarlos en un futuro de forma más exhaustiva, siempre que sigan marcando la actualidad y el interés para nuestros lectores.