jueves, julio 30, 2026
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Biometano para Baena: las empresas promotoras defienden que la planta reducirá olores, humos y garantizará el futuro del sector olivarero

La futura planta de biometano proyectada en Baena continúa generando debate social, pero sus promotores han querido responder públicamente a las dudas y temores surgidos en los últimos meses. En una comparecencia informativa, representantes de Greenar, Vorn Bioenergy y Oleícola El Tejar defendieron que la instalación no llega para añadir un nuevo problema ambiental, sino para dar respuesta a uno que ya existe: la gestión de los residuos derivados de la producción de aceite de oliva.

Durante la rueda de prensa participaron Diego Aranda y Javier Olmo, por parte de Greenar; María Martín, responsable de Materias Primas de Vorn Bioenergy España; y Gerald Marunde, técnico alemán con más de dos décadas de experiencia en el sector del biogás y biometano. Todos coincidieron en un mismo mensaje: la planta pretende convertirse en una herramienta para reducir los olores y humos asociados actualmente al tratamiento del alperujo y garantizar la viabilidad futura del sector olivarero.

Una respuesta a los residuos del olivar

Diego Aranda recordó que la producción de aceite de oliva genera grandes cantidades de subproductos que necesitan ser tratados.

“Cada camión de aceite de oliva produce cuatro camiones de alperujo”, explicó, insistiendo en que el proyecto busca resolver un problema existente y no generar uno nuevo. Según defendió, la planta permitirá disminuir las molestias derivadas del tratamiento actual de estos residuos y ofrecer una alternativa más sostenible para el sector.

En la misma línea, Javier Olmo detalló que la reducción de emisiones se producirá porque una parte importante de la fracción líquida procedente del centrifugado dejará de evaporarse en los procesos actuales y pasará a ser tratada mediante digestión anaerobia en la planta de biometano. Ese cambio, afirmó, permitirá reducir significativamente los humos visibles que hoy generan las instalaciones de secado del alperujo.

Los promotores calificaron el proyecto como un “salto evolutivo” en la gestión de los residuos del olivar, comparable a las transformaciones que el sector ha experimentado durante las últimas décadas para aprovechar cada vez mejor los subproductos derivados de la aceituna.

Más del 80% de la materia prima llegará desde Oleícola El Tejar

Uno de los aspectos sobre los que más insistieron los responsables del proyecto fue el origen de las materias primas.

Según explicaron, más del 80% del material que alimentará la planta procederá directamente de Oleícola El Tejar, mientras que menos del 20% corresponderá a restos vegetales y estiércoles necesarios para completar el proceso biológico.

Respecto al tráfico de vehículos, Olmo rechazó las cifras que han circulado en redes sociales sobre la llegada de hasta 90 camiones diarios. Según aseguró, esa cantidad procede de un escenario máximo contemplado en un estudio de ruido y no refleja la operativa real de la instalación.

La estimación media, indicó, sería de unos seis o siete camiones diarios de estiércol, una cifra que consideran muy inferior al tráfico que actualmente genera la actividad ligada al sector oleícola.

Energía renovable y fertilizantes para el campo

María Martín destacó que el biometano no solo permite producir energía renovable, sino también devolver al campo fertilizantes orgánicos obtenidos a partir del proceso de digestión.

La responsable de Vorn Bioenergy explicó que la instalación transformará residuos procedentes del sector agrícola y ganadero en gas renovable que podrá inyectarse a la red energética, mientras que el digestato resultante servirá como fertilizante para mejorar la materia orgánica de los suelos agrícolas y reducir la dependencia de fertilizantes minerales importados.

Además, defendió que este tipo de proyectos generan empleo cualificado en zonas rurales y contribuyen a fijar población en territorios afectados por la despoblación.

La experiencia alemana como referencia

Uno de los argumentos más repetidos durante la comparecencia fue la experiencia acumulada por Vorn Bioenergy en Alemania.

Gerald Marunde, técnico de la compañía, aseguró que en el país germano funcionan más de 9.000 plantas de biogás plenamente integradas en su entorno y aceptadas por la ciudadanía. Según explicó, muchas de ellas se encuentran a escasa distancia de colegios, edificios públicos o zonas residenciales sin generar problemas de convivencia.

Los responsables del proyecto defendieron que la instalación prevista en Baena incorporará sistemas cerrados, almacenamiento hermético, filtros y biofiltros de última generación destinados a evitar emisiones odoríferas y garantizar el control del proceso.

Respuesta a los temores por olores y salud

La preocupación por los posibles olores y efectos sobre la salud fue una de las cuestiones planteadas durante el turno de preguntas.

Los representantes de Greenar y Vorn Bioenergy insistieron en que la planta está diseñada para funcionar en un entorno completamente sellado, con recepción de materias primas en espacios cerrados y sistemas de depresión y filtrado del aire. Según indicaron, esta configuración difiere de otras instalaciones que han generado conflictos vecinales en distintas zonas de España.

Asimismo, rechazaron cualquier vinculación entre la planta y riesgos para la salud pública. Los responsables técnicos sostuvieron que el proyecto reducirá las emisiones actuales asociadas al secado del alperujo y mejorará la calidad del aire respecto a la situación existente.

Un proyecto de más de 40 millones de euros

Durante la comparecencia, Diego Aranda defendió que la iniciativa representa una inversión superior a los 40 millones de euros y constituye una apuesta estratégica para garantizar el futuro del sector oleícola andaluz.

Los promotores advirtieron de que las futuras exigencias medioambientales europeas obligarán a reducir emisiones y modificar los actuales sistemas de gestión de residuos. En ese contexto, consideran que la producción de biometano permitirá valorizar el alperujo, generar energía renovable y ofrecer nuevas fuentes de ingresos a cooperativas y almazaras.

La empresa reiteró que el proyecto se encuentra actualmente en fase de información pública y aseguró que seguirá celebrando reuniones y encuentros informativos para responder a las dudas de vecinos, colectivos y organizaciones sociales.

“Estamos aquí para resolver dudas y seguir dando información”, concluyeron los responsables del proyecto, convencidos de que la planta de biometano puede convertirse en una de las transformaciones más importantes para el futuro del sector olivarero de Baena y su comarca.