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Baena se desborda de fe en un Jueves Santo multitudinario marcado por el buen tiempo y la solemnidad

El cielo se despejó a tiempo, y con él también las dudas. El sol se convirtió en el mejor aliado de una de las jornadas más esperadas y conmovedoras de la Semana Santa de Baena. Desde la mañana, con las confesiones en la Iglesia de San Francisco, se respiraba recogimiento y solemnidad. Era Jueves Santo, y Baena lo sabía.

A las 17:30 horas, con puntualidad y un clima ideal, daba inicio el recorrido de las Estaciones, una procesión sin imágenes, pero cargada de simbolismo, donde más de 6.000 cofrades de todas las hermandades acompañaron los sagrarios de las parroquias de Guadalupe, San Bartolomé y Santa María la Mayor. El pueblo se volcó por completo: en lugares como la Muralla, la calle Llana, la plaza de Santa Marina y la plaza de la Constitución, literalmente no cabía un alfiler.

Mientras tanto, los templos eran escenario de actos litúrgicos profundamente emotivos. En Santa Marina, la Hermandad de los Apóstoles y la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento celebraban el tradicional lavatorio de los pies, un gesto de humildad que representa el amor y el servicio de Cristo hacia sus discípulos.

Pero la emoción alcanzó su punto más alto antes del inicio de la procesión de la Vera Cruz y el Prendimiento. A las puertas de Santa Marina, tuvo lugar la esperada representación del Prendimiento de Jesús: un acto simbólico, lleno de dramatismo y emoción, donde tras el abrazo de los Apóstoles como despedida, Judas entrega a Jesús a los judíos a cambio de 30 monedas de plata. Un momento que estremece a todo el que lo presencia, recordando el inicio del sacrificio que cambiaría la historia del cristianismo.

Tras ese impactante acto, las distintas hermandades de la cofradía iniciaron su estación de penitencia. La procesión, que partió a las 20:00 horas, reunió a más de 1.700 cofrades, acompañados por un cortejo de imágenes que forman parte del corazón espiritual de Baena.

Y cuando parecía que la emoción no podía crecer más, a caballo entre los últimos minutos y la madrugada del Viernes Santo tendrá lugar el acto más sobrecogedor del inicio del Viernes Santo: la procesión del Silencio. A partir de la 01:00 h, desde la iglesia de Santa María la Mayor, partía la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón (Silencio), recorriendo las calles de la Almedina en un ambiente místico, guiada por el consiliario de la cofradía, el M. I. Sr. D. Juan Laguna Navarro.

En total oscuridad y recogimiento, con el único sonido de los tambores roncos y las cadenas que arrastran los penitentes, el público aguardará en silencio el esperado cruce del Vía Crucis con el paso de la única cuadrilla de Judíos Arrepentidos. Una escena sobrecogedora que emocionará a todos los presentes, cerrando el Jueves Santo con una estampa que solo Baena sabe regalar.

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