miércoles, julio 29, 2026
BCIENCIA Y SALUD

Baena registra un repunte en la cría del cernícalo primilla mientras se extinguen colonias en la campiña

Este año, la colonia de cernícalo primilla asentada en el Silo de Baena ha logrado anillar cerca de 50 polluelos procedentes de 13 nidos, una cifra notable que refuerza la importancia de este enclave urbano para la conservación de esta especie en peligro de extinción. La jornada de censo y anillamiento fue coordinada por el Grupo GREFA-Córdoba, con el asesoramiento técnico de los expertos anilladores del Grupo GOSUR de Sevilla, y el acompañamiento de miembros de GRODEN, el grupo local de Ecologistas en Acción.

A pesar de que este año se han registrado dos nidos menos que en la temporada anterior (15 en 2024 frente a 13 en 2025), la cantidad de polluelos ha sido superior, lo que ha llamado la atención de los especialistas. “La media de crías por nido ha sido de cuatro o incluso cinco, cuando lo habitual en años anteriores era de dos o tres”, explicó Curro Ordóñez, miembro del equipo de seguimiento.

La alimentación, factor clave en el aumento de la productividad

La razón principal de este incremento parece estar en la abundancia de presas disponibles en el entorno. Durante las revisiones de los nidos se ha constatado una presencia significativa de ratones y topillos, que forman parte esencial de la dieta del cernícalo primilla. En algunos casos, se encontraron hasta cuatro roedores almacenados en los nidos, como si se tratara de reservas alimenticias.

“Este año ha habido menos insectos por la primavera lluviosa, pero muchos más roedores, lo que ha favorecido la alimentación de los adultos y el desarrollo de las crías”, señala Ordóñez. Además, un estudio acústico desarrollado por la Estación Biológica de Doñana, mediante dispositivos de registro de sonidos, ha ayudado a estimar la presencia y actividad de las aves antes del periodo reproductivo.

San Bartolomé se mantiene, pero la campiña pierde terreno

La colonia ubicada en la Iglesia de San Bartolomé ha mantenido una cifra estable de parejas reproductoras (unas 12 o 13), similar a la del año pasado. Sin embargo, la situación en la campiña de Baena es distinta: varias colonias rurales han desaparecido en los últimos años debido a la destrucción de cortijos, la intensificación agrícola y la pérdida de hábitats tradicionales.

“En zonas como el cortijo de Aguilarejos, Alberquilla, GarciSánchez o la Torre del Moro, donde antes había colonias activas, ya no quedan parejas reproductoras. En algunos casos, las estructuras se han derrumbado o han sido sustituidas por naves modernas incompatibles con la nidificación”, alertan desde GRODEN.

Una especie vulnerable con ciclos irregulares

El cernícalo primilla (Falco naumanni) es una especie migradora que pasa el invierno en África subsahariana. Su población suele fluctuar en ciclos, conocidos como “dientes de sierra”, alternando años de incremento con otros de descenso. Aunque en Baena la situación es relativamente estable, en otras zonas de Andalucía como Écija, Montemayor o Fernández, los registros han bajado, lo que preocupa a los especialistas.

Las amenazas son múltiples: pérdida de lugares de cría, uso intensivo de pesticidas y las dificultades que enfrentan durante su migración. “Los datos confirman que, aunque algunas colonias como la del silo se mantienen gracias a actuaciones de conservación, otras están desapareciendo silenciosamente”, apuntan desde GRODEN.

Importancia de los espacios urbanos en la conservación

A pesar de la pérdida de colonias rurales, el caso de Baena evidencia cómo los espacios urbanos adaptados, como silos o torres rehabilitadas, pueden jugar un papel fundamental en la supervivencia de especies amenazadas. En ese sentido, los expertos insisten en la necesidad de seguir vigilando, anillando y protegiendo estos núcleos reproductores.

El balance de esta campaña en Baena es positivo, pero también pone de relieve la fragilidad del equilibrio ecológico que sostiene a especies como el cernícalo primilla. La conservación pasa no solo por contar polluelos, sino por mantener y recuperar los paisajes y estructuras tradicionales que les permiten vivir