Gratitud y reconocimiento se entrelazan este año en la concesión del Premio ACAMATI a los Valores Humanos 2025, que recae en una institución profundamente arraigada en el corazón del pueblo: las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Con más de dos siglos de dedicación a los más vulnerables, su labor humanitaria se convierte ahora en motivo de celebración para toda la comunidad.
Este prestigioso galardón, instituido en 2008 por la Asociación Cultural Acamati, busca visibilizar y agradecer el compromiso ético, social y humano de personas o entidades ejemplares. Aunque el premio se entrega anualmente, solo desde hace tres años se celebra acompañado de una jornada formativa con jóvenes de los institutos locales, reforzando los valores que sustentan esta iniciativa.
La entrega oficial será el próximo viernes 6 de junio por la tarde en el Liceo de Baena, durante una ceremonia que culminará con la tradicional cena de hermandad en honor a los galardonados. En ese mismo acto, se reconocerá también a jóvenes estudiantes de los centros IES Luis Carrillo de Sotomayor, Espíritu Santo y SAFA por su reflexión y compromiso ético, tras participar en las conferencias formativas previas.

Hoy, su gran labor gestionando la residencia que no solo cumple los exigentes estándares de la Junta de Andalucía, sino que ofrece una atención exquisita a decenas de mayores, muchos de ellos con pensiones mínimas. Gracias a una fundación propia, la congregación cubre de su bolsillo el déficit económico que no alcanza la administración, manteniendo viva su vocación de entrega absoluta.
El jurado, compuesto por figuras destacadas de la propia asociación y anteriores premiados – José Antonio Varo, Antonio Triguero, Rafael Serrano, Manolo Ruiz Catalán, Julián Chacón Arroyo, el secretario José Cruz y Antonio Luis Serrano valoró este año varias propuestas. Sin embargo, la unanimidad fue clara: premiar la historia de amor, fe y servicio que estas mujeres han regalado al pueblo durante más de 200 años.
Desde el hospital al colegio, y del colegio a la residencia, las Hijas de la Caridad han sido faro de esperanza y consuelo para generaciones de baenenses. Hoy, Baena responde con gratitud: no hay premio que pueda igualar su legado, pero sí un pueblo entero dispuesto a reconocerlo.