Baena vivió este fin de año una jornada para el recuerdo con la XVII edición de la San Silvestre, organizada por el Club Deportivo Media Legua. Más de 500 participantes llenaron las calles de disfraces, sonrisas y un espíritu solidario que reafirma a este evento como una tradición navideña imprescindible.
Una carrera con propósito
No se trató solo de correr. Según Jesús Morales, presidente del Club Deportivo Media Legua, la San Silvestre es una cita que combina deporte y solidaridad de una forma única. Este año, la recaudación de las inscripciones (3 euros por participante) alcanzó los 1.500 euros, destinados íntegramente a la Residencia de Ancianos Divino Maestro.
“Es una carrera no competitiva que ya está consolidada gracias a la gran respuesta de la gente”, destacó Morales, agradeciendo la colaboración de instituciones como el Ayuntamiento, Policía Local, Protección Civil y entidades como Fundación Caja Rural y Vespa Club Baena.
Cuatro kilómetros de diversión y comunidad
Cada participante recibió un gorro de Papá Noel blanco, y este año se notó un aumento significativo en el número de disfraces, haciendo de la carrera un auténtico desfile navideño.
Premios a la creatividad
Los disfraces fueron uno de los grandes atractivos del día. El grupo de amigas conocido como Las Caperucitas y una familia completa disfrazada de pinos navideños iluminados, apodados El Espíritu de la Navidad, se llevaron los trofeos a los mejores disfraces por su originalidad y entusiasmo.
El evento concluyó con una degustación de chocolate caliente y dulces ofrecidos por el Bar JM, una tradición que, según Morales, ha acompañado a la carrera desde su primera edición.