Así es el proyecto de la planta de biogás que analiza la Junta entre informes ambientales, olores y tráfico pesado
La tramitación de la futura planta de biometano promovida por Hojiblanca Biometano 5 S.L. en el término municipal de Baena sigue avanzando y lo hace acompañada de una extensa documentación técnica y ambiental que ya forma parte del procedimiento público para obtener la Autorización Ambiental Integrada (AAI). El proyecto, que vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre el impacto de estas instalaciones industriales en el medio rural, incorpora ahora una nueva versión del Estudio de Impacto Ambiental tras las modificaciones y requerimientos realizados por la Junta de Andalucía.
La nueva documentación, fechada en abril de 2026, supera las 280 páginas y analiza aspectos tan sensibles como el ruido, los olores, la flora, la fauna, el paisaje, el tráfico de vehículos pesados, el suelo, los riesgos ambientales o la afección sobre el entorno agrario.
El proyecto se ubicará en el paraje conocido como Amarguilla, en las parcelas 30 y 65 del polígono 55, a unos 2,3 kilómetros del núcleo urbano de Baena y junto a las instalaciones de Oleícola El Tejar.
Según recoge el propio estudio, la iniciativa pretende transformar residuos agroindustriales y ganaderos en biometano mediante digestión anaerobia, una tecnología que descompone materia orgánica en ausencia de oxígeno para generar gas renovable y subproductos fertilizantes.
Qué residuos utilizará la planta
Uno de los puntos más relevantes de la documentación es el detalle de las materias primas que abastecerán la instalación. La planta trabajará principalmente con alperujo desgrasado y alpechín procedentes de la industria oleícola, especialmente de Oleícola El Tejar, aunque también incorporará estiércoles, purines, residuos vegetales y subproductos agrícolas de explotaciones y empresas alimentarias de la zona.
La documentación técnica especifica incluso las cantidades máximas previstas para algunos de esos residuos. Entre ellas destacan:
- Hasta 340.000 toneladas anuales de efluentes procedentes de la extracción de aceite, como alperujo desgrasado y alpechín.
- Hasta 50.000 toneladas anuales de estiércoles y purines de explotaciones ganaderas locales.
- Hasta 20.000 toneladas anuales de restos vegetales y tejidos agrícolas como hojas de olivo, capota de almendra o residuos hortícolas.
- Hasta 10.000 toneladas anuales de subproductos derivados de la extracción de aceite, como orujillo.
El estudio aclara que las cantidades podrán variar en función de la disponibilidad de residuos en cada campaña agrícola, aunque sin superar la capacidad máxima autorizada para la planta.
Transporte continuo de materias primas
El movimiento de residuos y materias primas constituye otro de los apartados más analizados en la documentación. El alperujo y el alpechín llegarán directamente desde Oleícola El Tejar mediante una canalización de tuberías de aproximadamente 220 metros de longitud, evitando así parte del tráfico rodado para estos materiales concretos.
Sin embargo, otros residuos sí serán transportados en camiones hasta la planta. El estudio describe zonas específicas de descarga, fosos automatizados para sólidos y sistemas de almacenamiento para estiércoles, paja y restos vegetales.
Los accesos previstos se realizarán a través del Camino de Alcaudete y del entorno de la N-432A, utilizando el acceso ya existente a las instalaciones de Oleícola El Tejar.
Producción de biometano y conexión a la red de gas
El proyecto contempla no solo la producción de biogás, sino también su depuración para convertirlo en biometano apto para inyección en la red de gas natural.
Para ello, se construirá un nuevo gasoducto de aproximadamente 1.041 metros que conectará la planta con la red Cabra-Baena gestionada por Nedgia Andalucía.
Además, el sistema incluirá una planta de licuefacción de CO2 destinada a capturar el dióxido de carbono generado durante el proceso y comercializarlo posteriormente para uso industrial y alimentario. Según el estudio, el objetivo es lograr una “huella de carbono negativa” en el conjunto del proyecto.
El estudio de olores: “impacto odorífero nulo” en zonas habitadas
Uno de los apartados más sensibles del expediente es el relacionado con los olores que podría generar la actividad de la planta. La empresa promotora ha incorporado un estudio específico de dispersión odorífera en el que se analiza el posible impacto sobre la calidad del entorno durante el funcionamiento de la instalación.
Según las conclusiones presentadas por la propia empresa, el análisis de dispersión de olores sostiene que el impacto ambiental derivado de la planta “puede evaluarse como nulo” siempre que se atienda al hecho de que todas las áreas residenciales situadas dentro de un radio de 10 kilómetros se encontrarían por debajo de los valores de referencia utilizados para este tipo de actividades.
El informe añade además que los valores máximos de concentración de olor calculados para zonas habitadas próximas y otros receptores sensibles “se encuentran en todo caso por debajo de la isólínea” marcada como referencia, lo que —según el documento— indicaría una “baja probabilidad de ocurrencia de episodios de malos olores”.
La empresa concluye finalmente que la actividad proyectada “es compatible con el entorno” al verificarse, según sus cálculos, “un impacto odorífero nulo en zonas habitadas próximas”, siempre bajo las condiciones de operación y emisión contempladas en el estudio aportado.
La Junta pidió cambios y nuevos estudios
La documentación ahora presentada corresponde a la “versión 3” del Estudio de Impacto Ambiental. El expediente revela que la Junta de Andalucía solicitó mejoras y modificaciones tras la primera tramitación iniciada el pasado año.
Entre los cambios incorporados figuran un ciclo anual de avifauna, nuevas medidas derivadas de ese estudio y modificaciones en el vallado perimetral de las parcelas.
La empresa promotora ya había solicitado en enero de 2025 la Autorización Ambiental Integrada ante la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
Un proyecto bajo el foco público
La aparición de esta documentación coincide con un momento de creciente atención pública hacia los grandes proyectos industriales vinculados al tratamiento de residuos y generación energética. La planta de biometano de Baena se encuentra ahora en una fase especialmente sensible, en la que informes técnicos, alegaciones y evaluaciones ambientales marcarán el futuro de una infraestructura que promete aprovechar residuos agrícolas y ganaderos, pero que también abre interrogantes sobre su impacto real en el territorio.
Mientras la Junta continúa analizando el expediente, el debate ya se ha instalado en la calle: desde el tráfico de camiones y los posibles olores hasta la gestión de residuos o la convivencia con el entorno agrícola que rodea a Baena.

