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Angelines Ortiz, pregonera de la Semana Santa de Baena 2025: “Pregón al sentimiento semanasantero de mi pueblo”

Poeta, actriz y cofrade desde la infancia, Angelines Ortiz sube al escenario del Teatro Liceo este domingo 6 de abril no para interpretar un papel, sino para prestarle su voz y su alma a la Semana Santa de Baena.
Con casi 20 años sobre las tablas del Aula de Teatro de Baena y una pasión por la poesía que le brota desde dentro, Angelines ha conquistado al público local con su sensibilidad artística. Cofrade comprometida, cuadrillera de la Hermandad del Resucitado y hermana de luz de la Virgen de las Angustias, vivió su primera procesión con tan solo 7 años. Hoy, esta mujer de palabra firme y sentimiento hondo, se convierte en pregonera de la Semana Santa 2025, en un acto que promete ser tan emotivo como inolvidable.

Angelines, nos decías que el pregón estaba casi terminado desde octubre, ¿fue una decisión meditada o algo que surgió con claridad?

Lo tenía muy claro. Sabía que cuando empezara la campaña de la aceituna no iba a tener tiempo. Por eso en octubre ya estaba casi todo hecho, a falta de coserlo, como digo yo. He ido corrigiendo algunas cosas, puliendo detalles, cambiando palabras que no me convencían… pero el grueso estaba cerrado desde entonces. Escribir en medio del cansancio físico me cuesta mucho, y necesitaba estar en calma para ordenar las emociones.

¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Muy vivo. A veces parecía que el texto tuviera vida propia. Me pedía cambios, otras palabras, otras formas de decir las cosas. Ha sido laborioso, pero también muy íntimo. Al final, un pregón es desnudarte, mostrarte tal cual eres, con tus vivencias, tus recuerdos, tus emociones. Si tú no lo sientes, es imposible que llegue al corazón de los demás.

¿Y qué nos puedes adelantar sobre el contenido del pregón?

El título lo resume muy bien: “Pregón al sentimiento semanasantero de mi pueblo”. No doy datos ni cifras, porque para eso están los historiadores. Lo mío es el sentimiento. Es hablar de lo que se vive en Baena, de lo que sentimos al oír el primer tambor en Cuaresma, al trenzar una cola, al ver una imagen salir a la calle. He querido recorrer ese camino desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección, porque para mí, el culmen es la luz del Cristo resucitado.

¿Será un pregón poético?

Sin duda, aunque no en el sentido clásico. No empieza en verso ni termina en verso, pero la poesía está presente en todo. No puedo evitarlo. Soy de poesía. Quien me conoce sabe que es una forma natural de expresión para mí. El pregón no será un recital, pero sí un texto muy cuidado, con mucha carga emocional y lírica.

¿Cuál ha sido la parte más difícil al escribirlo?

Encontrar las palabras exactas. A veces sabes lo que sientes, pero no encuentras cómo decirlo. Y no se trata solo de decir cosas bonitas, sino de que expresen exactamente lo que hay dentro. Esa fue la parte más difícil: que todo quedara redondo, sincero, verdadero. Como yo lo siento.

¿Y la parte más emotiva?

Eso… lo escucharéis el domingo (sonríe). Pero sí puedo decirte que es una parte que nace de mis recuerdos más íntimos, de lugares concretos, de imágenes, de momentos que solo desde lo vivido pueden contarse. La emoción no se puede impostar.

¿Qué es para ti la Semana Santa de Baena?

Color. Así la definiría con una sola palabra. No nos quedamos en la muerte. Vivimos la pasión, sí, pero también la resurrección, la alegría, la esperanza. Nuestra Semana Santa tiene luz, mucha luz. Vibramos con ella. No es una Semana Santa negra ni triste. Es honda, pero también luminosa.

¿Y qué mensaje final te gustaría que recibiera el público con tu pregón?

Que se emocionen. Que sientan. Que cada uno lo viva a su manera, pero con el corazón. Vivimos en un mundo de prisas, de ruido, y la Semana Santa nos invita a parar, a reflexionar, a actuar con buena fe. Que no olvidemos el mensaje de paz que nos dejó Cristo. Que este pregón no sea solo una palabra bonita, sino un llamado sincero a vivir lo que realmente importa.

El domingo, en el Teatro Liceo, Angelines Ortiz no recitará una obra ni interpretará un papel. Será ella misma, hablándole a su pueblo desde lo más profundo. Y como ha hecho siempre sobre el escenario, buscará emocionar, con el alma en la voz y la palabra como puente.

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