Investigadores de la UCO acercan a Baena nuevas vías para diagnosticar antes el cáncer
La posibilidad de detectar determinados tumores antes y hacerlo mediante pruebas menos invasivas centró buena parte de la conversación que investigadores de la Universidad de Córdoba mantuvieron con una treintena de personas en el antiguo convento de San Francisco de Baena. Sangre, saliva, esputo o incluso aire exhalado forman parte de las muestras que se estudian para localizar biomarcadores que puedan ayudar al diagnóstico temprano de algunos tipos de cáncer.
La cita, celebrada bajo el título “La ciencia del cáncer: microorganismos, epigenética y reparación del ADN”, cerró en Baena el ciclo provincial de 2026 de La Noche en Ruta, una iniciativa vinculada a la Noche Europea de los Investigadores que lleva fuera del ámbito universitario algunas de las investigaciones que se desarrollan en la Universidad de Córdoba.
El encuentro permitió conversar directamente con integrantes de los grupos de Epigenética y Reparación del ADN e Investigación en Cirugía Oncológica Peritoneal y Retroperitoneal. El objetivo no era hablar del cáncer de forma genérica, sino explicar qué preguntas intenta responder actualmente la investigación y cómo ese trabajo básico puede terminar abriendo nuevas posibilidades para el diagnóstico y el tratamiento.
Una de esas líneas la explicó Adriana Rojas, integrante del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba. Su grupo trabaja con cáncer de pulmón y glioblastoma e investiga los cambios que llevan a una célula normal a convertirse en tumoral, tanto en su información genética como en otros mecanismos que modifican su funcionamiento.
En el caso del cáncer de pulmón, la dificultad está también en cómo obtener información del tumor. Rojas explicó que, debido a su localización, conseguir una biopsia puede requerir un procedimiento altamente invasivo. De ahí que una parte de la investigación se dirija hacia la búsqueda de biomarcadores de diagnóstico temprano mediante muestras mucho más sencillas de obtener.
La investigadora citó entre ellas la sangre, el esputo, la saliva y el aire exhalado. El propósito es identificar señales que permitan avanzar en el diagnóstico sin depender exclusivamente de procedimientos más agresivos para el paciente.
El microbioma de los tumores
La jornada permitió abordar otra cuestión menos conocida fuera de los laboratorios: la relación entre los microorganismos y el cáncer.
Inmaculada Osuna y María del Carmen Vázquez expusieron investigaciones sobre cómo las bacterias y hongos que habitan en el organismo interactúan con los tumores y sobre el propio microbioma tumoral. Es decir, el conjunto de microorganismos relacionado con ese entorno y cuya presencia e interacción puede aportar información para conocer mejor la enfermedad.
María del Carmen Vázquez centró su intervención en el pseudomixoma peritoneal, un cáncer raro que afecta a la cavidad abdominal. Según explicó, actualmente las posibilidades terapéuticas para muchos pacientes son muy limitadas más allá de la cirugía.
Su grupo investiga nuevos marcadores, posibles fórmulas para detectar antes la enfermedad y nuevos tratamientos. El objetivo, explicó, es avanzar en el conocimiento de este tumor y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La epigenética ocupó otra parte del encuentro. Adriana Rojas y Teresa Morales abordaron los mecanismos epigenéticos, que funcionan como señales capaces de regular la actividad de los genes. Su estudio permite profundizar en procesos que intervienen en el comportamiento de las células tumorales y conocer mejor las características de diferentes tipos de cáncer.
Las preguntas del público llevaron la conversación hacia una preocupación concreta: cómo conseguir diagnósticos más precoces mediante pruebas menos invasivas. También se habló del recorrido que existe entre la investigación básica desarrollada en los laboratorios y su posible aplicación posterior en nuevos procedimientos diagnósticos o tratamientos.
La ciencia sale del laboratorio
Elena Lázaro, de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Córdoba, explicó que Baena ha sido este año la última parada de las actividades desarrolladas en distintos municipios de la provincia, después de pasar por Villanueva, Castro del Río y Dos Torres.
La elección del cáncer para cerrar el recorrido responde, según señaló, al interés social que despierta una enfermedad sobre la que se habla con frecuencia, aunque resulta mucho menos conocido el trabajo de investigación básica que existe detrás.
Los grupos participantes están vinculados a la Universidad de Córdoba y al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica. Lázaro situó este tipo de encuentros dentro de la estrategia de transferencia social del conocimiento de la UCO, con la intención de que investigaciones habitualmente circunscritas al ámbito académico puedan explicarse directamente a la ciudadanía.
La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, defendió durante la apertura de la actividad la necesidad de respaldar la investigación y vinculó ese apoyo con la búsqueda de nuevos tratamientos y una mejor calidad de vida para las personas afectadas por el cáncer.
