Baena vive la Cuaresma como un anticipo de su gran Semana Santa
El Miércoles de Ceniza marca el arranque oficial de la Cuaresma en Baena, aunque aquí la Semana Santa nunca se apaga del todo. La ciudad vive inmersa en una devoción perpetua, con actos cofrades que se suceden mes tras mes. Y este año no ha sido la excepción.
Como dicta la tradición, el primer Miserere de la Cuaresma ha sido presidido por la Hermandad del Santísimo Cristo de los Azotes, conocidos popularmente como los ‘Berengenos’.
Al sonido de los tambores roncos, la gran novedad de este año se ha sumado el sonido de los tambores chillones de Baena, que han resonado por primera vez en este Miserere. También, este año, la hermandad ha contado, además, con la participación de la hermandad de San Diego, la Cuadrilla de Sayones—una de las más antiguas y representativas de la Cola Blanca— y la hermandad de la Virgen de los Dolores.
El desfile terminó en la iglesia de San Francisco, con la celebración de la misa a cargo del consiliario Salvador Flores Hidalgo, cerrando una noche de devoción y tradición.
El periodista baenense Francisco Expósito Extremera, en su libro Semana Santa de Baena. Historia de una devoción popular, recuerda que los Misereres tienen un origen penitencial basado en el Salmo 51, con el que el rey David pidió perdón a Dios tras su pecado con Betsabé. En Baena, estas celebraciones se remontan a antes del siglo XVIII, con registros de 1743 que documentan la obligación de la comunidad franciscana de cantar el Miserere a Jesús Nazareno todos los viernes de Cuaresma.

