La Sociedad Recreativa Cultural Casino acogió la presentación en Baena del libro coordinado por Juan Antonio Mora Mérida, una obra construida a partir de documentación judicial, archivos, bibliografía y testimonios y documentos conservados por las familias. Sus autores sostienen que el propósito es dejar constancia de la identidad y las circunstancias de las 97 personas cuyos nombres figuran en la lápida del antiguo convento de San Francisco, desde una investigación que definen como histórica y alejada del enfrentamiento político.
La presentación de 1936, Sangre en Baena. Las 97 víctimas de la lápida del convento de San Francisco. Memoria de sus familiares llevó este viernes al Casino de Baena una investigación que ha ido creciendo durante años alrededor de documentos, fotografías, cartas familiares, expedientes judiciales y recuerdos transmitidos de generación en generación.
Juan Antonio Mora Mérida, coordinador principal de la obra, estuvo acompañado en un acto concebido más como conferencia-coloquio que como una presentación convencional. El Casino no fue un escenario elegido al azar: su biblioteca ha sido durante el proceso de elaboración el lugar habitual de reunión de buena parte de las personas implicadas en el proyecto.
Mora explicó que la obra pretende reconstruir la historia de las 97 personas que aparecen inscritas en la lápida situada en el claustro del antiguo convento de San Francisco y hacerlo, según insistió durante su intervención, recurriendo a documentación que permita sostener cada afirmación.
El libro cuenta también con aportaciones de Juan Mariano Fernández García, José Faustino de los Ríos Trillo, Pablo Lucena, Manuel Piedrahíta y Francisco Torrico, entre otros colaboradores y familiares que han facilitado materiales. Una parte importante del trabajo procede precisamente de estos archivos particulares: cartas, fotografías y testimonios conservados durante décadas en las casas de las familias.
Mora defendió durante la presentación que la investigación ha buscado las fuentes primarias y documentales disponibles. Entre ellas citó el Registro Civil, documentación judicial, la Causa General, prensa de la época, trabajos historiográficos y otros documentos relacionados con los acontecimientos ocurridos en Baena tras el levantamiento militar de julio de 1936.
Ese trabajo documental ocupa buena parte de una obra que dedica cerca de 200 páginas a las personas inscritas en la lápida, además de abordar previamente el contexto histórico y recoger documentación judicial, referencias bibliográficas y varios apéndices.
Uno de los puntos centrales de la intervención estuvo precisamente en las cifras de víctimas de aquellos días. Mora cuestionó algunas cantidades difundidas anteriormente sobre los muertos registrados en Baena y aseguró que la documentación consultada por los autores permite contabilizar 38 personas atribuidas en los registros examinados a la actuación del teniente Pascual y otras 31 fallecidas en combate en el bando republicano. Frente a referencias históricas que elevan las víctimas a varios miles, el autor relacionó esas cifras con las entre 2.000 y 3.000 personas que, según explicó, habrían recibido pañuelos sellados que funcionaban como salvoconductos.
Son conclusiones defendidas por los autores a partir de la documentación que aseguran haber consultado y que Mora invitó a contrastar acudiendo a las fuentes.
Entre las aportaciones realizadas durante el acto estuvieron las de familiares de algunas de las personas incluidas en la obra. El relato permitió comprobar hasta qué punto la investigación ha nacido también de una búsqueda dispersa entre distintas casas de Baena, donde todavía se conservaban documentos que nunca habían formado parte de una publicación conjunta.
El coordinador insistió en que el libro no pretende reabrir el enfrentamiento político de la Guerra Civil. “Es un libro de historia escrito sin ningún tipo de rencor”, afirmó al explicar que su criterio ha sido acudir a fuentes primarias, secundarias y terciarias y dejar abierta la posibilidad de que cualquier dato sea discutido a partir de nueva documentación.
La lápida de San Francisco, en el origen del proyecto
La conservación de la lápida que recoge los 97 nombres ocupa también un lugar destacado en la obra. Los hermanos Mora Mérida —José Luis, Mari Carmen y Juan Antonio— han ofrecido al Ayuntamiento asumir económicamente su limpieza.
La propuesta figura entre los apéndices del libro y está acompañada por un estudio sobre la intervención necesaria. La intención expresada por sus promotores es que los ingresos derivados de la publicación puedan contribuir posteriormente al mantenimiento de la lápida y a la creación de un fondo documental relacionado con las personas estudiadas.
Durante la presentación también surgieron discrepancias con otros elementos memoriales existentes en Baena. Mora cuestionó algunas identificaciones y circunstancias de fallecimiento recogidas en los metacrilatos instalados en la ciudad y reclamó que se revise documentalmente la información. Se trata, de nuevo, de observaciones y conclusiones formuladas por el autor durante su intervención.
La investigación tiene además una dimensión familiar para el propio coordinador. Mora explicó que el origen de su interés se encuentra, entre otros antecedentes, en la búsqueda de documentación relacionada con su bisabuelo y en los recuerdos transmitidos por su madre. A partir de ahí, el trabajo fue incorporando a otras familias hasta desembocar en la obra ahora presentada.
Un libro construido también desde las familias
Juan Antonio Mora Mérida, nacido en Baena y recientemente jubilado como catedrático de Psicología Básica de la Universidad de Málaga, cuenta con una extensa producción académica. 1936, Sangre en Baena es, según explicó, su libro número 34. Su trayectoria investigadora ha estado vinculada, entre otros campos, a la historia de la psicología, la orientación escolar y la psicología del deporte.
Su relación con Baena tampoco se limita a esta investigación. Ejerció como docente en el colegio Espíritu Santo durante el curso 1969-1970 y fue pregonero de la Semana Santa en 1991.
La obra ya había sido presentada en Málaga y, tras su paso por Baena, sus responsables tienen previstas presentaciones en Madrid, Sevilla y Córdoba. Los autores también han entregado ejemplares a bibliotecas y centros educativos de la localidad y se han ofrecido a explicar su contenido desde una perspectiva histórica.