domingo, noviembre 8, 2026
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¿Qué ocurre con la Escuela Municipal de Música?

Lola Ruiz Arrebola

En la tranquilidad de mi azotea, paseando la vista por los distintos lugares que se muestran ante mí, hay un elemento que no suele faltar. La música. No me decanto por un estilo determinado, pero no hay duda de que elijo uno u otro en función de mi estado de ánimo.

Los beneficios de escuchar música son múltiples: reducir el estrés, socializar, mejorar el estado de ánimo…

Personalmente, también me ayudaba a memorizar determinados contenidos de alguna materia que se me resistía en mi época de estudiante. Algo que siguen haciendo mis alumnos y alumnas. “Cantar” aquello que te cuesta más trabajo memorizar ha sido y es una de las mejores técnicas de estudio.

Es por ello, que hace un tiempo decidí dar un paso más y apuntarme como alumna, junto con mis hijos, a la Escuela Municipal de Música de nuestro pueblo.

Considero que aprender a tocar un instrumento es una de las actividades más completas que existen. Se ejercitan la memoria, la coordinación y el ritmo. Favorece la concentración. Y todo ello disfrutando. Además, es algo que puedes hacer a cualquier edad.

La importancia de tener una Escuela Municipal de Música no es solo cultural, también es social y educativa. Es un espacio de participación ciudadana. Es una posibilidad de desarrollo personal. Es una vía de transmisión y enriquecimiento del patrimonio cultural de nuestro pueblo. Pero principalmente permite el acceso de toda la ciudadanía a la música como un derecho cultural.

Somos un gran número personas, niños y adultos, quienes participamos como alumnos y alumnas de esta escuela. Y es por ello que no entendemos el retraso en el comienzo de las clases en el presente curso.

Puedo comprender, tras mi breve paso por el ayuntamiento de Baena como concejala, que los trámites administrativos y burocráticos a veces se convierten en algo tedioso que retrasa las actividades planificadas. Pero en este caso, la Escuela Municipal de Música cuenta con una planificación y presupuesto aprobados hace meses.

Sin embargo, me cuesta entender que para la música-espectáculo, como por ejemplo en la pasada feria donde a una sola persona se le pagó más de 20.000 euros, es su caché y nadie lo discute ni lo regatea, parece que los trámites son más rápidos y para cualquier actividad cultural realizada con asociaciones de nuestro pueblo, las trabas son mayores.

En el caso de la música-espectáculo sí lo considero un gasto, aunque no por ello innecesario, no siendo objeto de este artículo de opinión el análisis de artistas estelares que han protagonizado nuestra feria. Pero en el caso de una Escuela Municipal de Música sí se trata de una inversión. Una inversión directa en educación, cultura, igualdad…

Desde aquí lanzo una petición para que las dificultades, que están impidiendo el comienzo de este curso de la Escuela Municipal de Música, se solucionen pronto. Los alumnos y alumnas así lo queremos. Los profesores y profesoras de la escuela también.

Lola Ruiz Arrebola

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