miércoles, julio 29, 2026
BCarlos ArenasOpinión

La suciedad de una ciudad (2)

Carlos Arenas

“La muestra del ser civilizado y de quien sabe vivir en convivencia”

Vestigios quedan de aquella mujer que salía a adecentar los alrededores de la fachada de su casa; de aquellos corros de vecinos que servían de distracción y seguro que de consuelo cuando se hacía insoportable no compartir alguna pena, contratiempo o desgracia aparecida en sus vidas. Todo ello es dilucidado ahora en el diván del psicólogo. Sigo viendo esto por el Casco Antiguo, cuando desde la primavera y con el buen tiempo me doy alguna vuelta por sus calles. Conmoviéndome tropezar con alguna reunión, parecida a aquellos otros tiempos.

Tenía mi madre, con el saber que no sabía, una respetuosa admiración. Su analfabetismo no significaba que no fuera una mujer inteligente. Quería que estudiara y poder admirar en mí la sabiduría que el estudio me proporcionaría. Su saber era de experiencia de la vida, con aquellos refranes que utilizaba alguna vez para ilustrarla. Sabia que salían de inteligencia natural, formada sin estudios y sin educación escolar. En el servir de las casas de “señoritos” en las que estuvo, obtuvo con intuición que la educación y los estudios serían buen vehículo para recorrer la vida. Y con ese vehículo, mi madre me quiso dotar, con sus exigencias sin presiones ni agobios. Los caminos para recorrerlos con él, yo los elegiría.

Cuento lo de antes, porque iba pensando por estos derroteros caminados en mi vida, que la sociedad tenía, por necesidad, que ir mejorando en todo. No solo en ser mas limpia desde la perspectiva higiénica, que también aquí, por aquello de la civilidad.

Mejorar  en formas de vida decentes, en consecución de valores humanos obtenidos en la educación pública de calidad, en cotas de bienestar social cada vez mas universales por la sanidad pública, en el respeto a lo comunitario, lo que es de todos, a lo público, sean jardines o un simple banco del mobiliario urbano.

¿Por qué en las sociedades meridionales somos tan especialmente faltos de esa educación, de ese ser civilizados en la relación con los demás, como detectaron Elena y Román en su viaje a Japón?

¿Por qué somos cada vez menos solidarios y mas individualistas, haciendo caso a esas ideologías de derecha y extrema derecha que mas lo cultivan?

Aquí digo que en nuestra sociedad es necesario reconocer que existen basuras de varias procedencias, las podemos llamar así: la basura material, la de los comportamientos humanos y la de la desinformación, como una basura que trae intoxicación, sin cura con vacunas.

La de componente material, sean basuras orgánicas, industriales o radiactivas, la recogemos con la maquinaria y los medios instrumentales con que nos hemos dotado la sociedad. Otra cosa es lo que hacemos con ellas, que aquí no toca reflexionar.

Hay una basura sutil que impregna la atmósfera social que respiramos, creadora de condiciones tóxicas que hacen peligrar la democracia. Esta es la de los comportamientos humanos insolidarios, individualistas, de menosprecio al prójimo… y los incluyo en el saco con la crisis social anterior, la que se difunde por los medios de comunicación y las redes sociales, manipulando la realidad y las ideas de justicia. Me refiero a la desinformación. Esta es la información espuria que nos llega sin saber de dónde procede y que, con desgana, dejamos de comprobar su veracidad o su contraste crítico. La verdad sale perdiendo si aceptamos sin mas a los manipuladores, pues pretenden llevarnos a sus posiciones, ocultando intereses ilegítimos. La guerra de la desinformación la hemos de combatir por todos los medios con los que contemos individualmente y colectivamente, sino la verdad se verá derrotada. No veas solo el canal 13, canales basura, vete después a la 1, la 2, la 6, la 5, y así…

Otra suciedad de basura social. Aquella que expulsa la violencia de la gente con los coches a 60-70-80 km/hora por las calles; esos que, yendo varios, se les acrecienta el matonismo individual y provocan al que va solo, por su vestir o por su aspecto diferente.

Gentuza ratonil pero que hace daño, puñado de estiércol, de excremento moral. Los que tronchen los árboles jóvenes o se lleven las plantas recién sembradas en los ajardinados de las calles, o a quienes no recojan las heces de sus perros. A esos comportamientos, si los detectamos, hay que salir al paso, no digo con enfrentamiento personal, pero sí con una denuncia ante la Policía Local o la Guardia Civil, denunciando cualquier atropello a lo comunitario, al prójimo y a lo diferente; o los daños al mobiliario urbano, consecuencia del vandalismo de quienes pretenden actuar con impunidad por su incivismo, de posible carácter revanchista, victimista, o de resentimiento. En definitiva, su menosprecio a la urbanidad y su entrega a la depravación mas antisocial.

Aquellos sueños juveniles de desplegar activismo para acabar con la dictadura, de tener elecciones y dotarnos de una democracia, con todo lo que ello conlleva de libertades, derechos ciudadanos, apalancamiento mayoritario de justicia social, de lucha contra la desigualdad… hemos de crear un parteaguas entre aquel entonces y lo de hoy, o volveremos al activismo contra la extrema derecha o esta nos engullirá los derechos y libertades que tanto nos costó conseguir, nos los quitarán a la mínima ocasión que le demos.

Para que la juventud no apoye a la extrema derecha, hay que aplicar políticas para la juventud, con hechos concretos, para que miren hacia el futuro como el horizonte de sus necesidades satisfechas y sus anhelos vitales cumplidos.

Muchos de los que aún seguimos por esta vida, hemos vivido en carne propia, si no también vuestros padres si vuestros abuelos, la diferencia de vivir siendo libres buscando justicia social, desarrollando solidaridad, respetando al diferente o al otro y practicando equidad; comparando con la vida en un régimen autoritario, dictatorial. Juventud, aquel franquismo no lo sufristeis y no os hacéis una idea de lo que aquello fue, solo tenéis la experiencia de vivir en democracia. Seguir apoyando a VOX y a otras extremas derechas, os harán sufrir viviendo en la sociedad que os tienen dispuesta. ¿Hay izquierda mas allá de la socialdemocracia?, mi respuesta es que sí pero no como secta, aunque necesita manifestarse con la crítica a lo que no le gusta, organizándose para la exigencia de otras políticas que se enfrenten a la solución de los problemas. En especial a los de los jóvenes.

Basura humana, llamo a quien no sirve nada mas que para hacer daño a la comunidad y menosprecia a cualquier miembro de la colectividad, sea quien sea, o sea como sea, que no hace daño a nadie.

¿Porque desarrollamos tanta morosidad humana la gran mayoría de los seres humanos, si se nos da un capital de ello, para desarrollo con la humanidad personal?.

La amistad con quien se tiene afinidad, la civilidad con todos los que viven en la comunidad.

CARLOS ARENAS BLANCA

Primer Alcalde de la Democracia.

Abril 1979-Mayo 1983