De la nada al podio andaluz: las alevines del Balonmano Iponuba firman una gesta histórica en Mojácar
A veces, las grandes historias no comienzan en los focos, sino en el esfuerzo silencioso de un grupo que decide creer. Así lo ha demostrado el equipo alevín femenino del Club Balonmano Iponuba, que ha cerrado una temporada de película con un subcampeonato en la II Copa de Andalucía, su primera participación en un torneo regional. Y no ha sido fruto de la casualidad, sino del trabajo, la entrega y la pasión por un escudo que ha vuelto a ilusionar a todo un pueblo.
Desde la localidad de Baena hasta la final en Mojácar, estas jóvenes guerreras han dejado huella. Su técnico, Antonio Márquez, lo resume sin rodeos: “Esta plata acabará sabiendo a oro. Las niñas han competido con una intensidad y un nivel que ha sorprendido a toda Andalucía. Nos vamos con la cabeza muy alta y con el respeto de todos”.
Una final con sabor a hazaña
Aunque el equipo cayó en la final ante el potente BM Bahía Almería “A” (27-15), lo cierto es que la gesta ya estaba escrita. Iponuba llegaba como novato a la Copa Andaluza, pero venció con autoridad en los cuartos (18-3 ante Valdepeñas de Jaén) y en semifinales (17-8 ante Marambay BM de Cádiz), mostrando una madurez impropia para su juventud.
“Valdepeñas es un clásico del balonmano andaluz. Ganarles con solvencia, a pesar de una baja importante en nuestra plantilla, demostró que estábamos listas para competir. Y en semifinales dimos un paso más, con un juego aún mejor”, subrayó Márquez, visiblemente emocionado tras el torneo.
De cero al éxito: una temporada de reconstrucción
Lo que hace aún más épica esta historia es su punto de partida. A inicios de temporada, el equipo alevín femenino se encontraba prácticamente desmantelado: el 70% de la plantilla era nueva, y muchas jugadoras no habían pisado nunca una pista de balonmano. “Tuvimos que empezar desde lo más básico, enseñarles desde cero. No fue fácil, pero había ganas, había corazón”, recuerda Márquez.
Los inicios fueron duros, con resultados adversos, pero pronto comenzaron a verse los frutos del trabajo colectivo. La progresión fue imparable y acabaron logrando un meritorio tercer puesto en la liga regular, una clasificación que ya parecía un premio. Sin embargo, lo mejor estaba por venir.
Campeonas de Córdoba, trampolín a Andalucía
Animados por su crecimiento, el club decidió inscribirlas en la Copa Federación de Córdoba, donde no solo compitieron: la ganaron. La final ante el histórico Ángel Ximénez de Puente Genil fue una demostración de fuerza. “Ahí empezó el despegue. Fue el punto de inflexión donde las niñas se creyeron de verdad que podían llegar lejos”, destaca el técnico.
Ese triunfo fue la llave para su pase a la Copa de Andalucía, un escenario completamente nuevo para ellas, pero que supieron conquistar con determinación, juego en equipo y una actitud que no pasó desapercibida. “Nos felicitaron entrenadores de otros clubes y miembros de la Federación Andaluza. Eso dice mucho de lo que han conseguido estas chicas”, concluye Márquez, entre sonrisas y orgullo.

