miércoles, octubre 14, 2026
Actividad CulturalBCulturaEl Sur de Córdoba

Francisco Poyato reúne su «pintura escrita» y sus vivencias en dos nuevos libros

El artista zuhereño amplía su colección con los volúmenes 8 y 9 de «La pintura escrita» y recoge poemas y pensamientos personales en «Reflexiones y vivencias». Las publicaciones permiten acercarse a su forma de entender el dibujo y a las ideas que acompañan su trabajo.

Francisco Poyato Serrano dibuja letras que no pertenecen a ningún idioma. No busca que puedan leerse, sino que formen parte del cuadro por su trazo, su forma y su relación con el resto de la composición. Esa búsqueda explica el contenido de «La pintura escrita», la colección a la que incorpora dos nuevos volúmenes y que presenta junto a «Reflexiones y vivencias», un libro en el que toma la palabra para dejar por escrito sus pensamientos y experiencias.

Los dos volúmenes de la colección, identificados con los números 8 y 9, recogen una parte de la investigación plástica que Poyato desarrolla dentro de la etapa que denomina «Raciocinio y caos», cuyo inicio sitúa en torno a 2018.

En una conversación con este periódico, el pintor explica esa relación entre escritura y dibujo mientras muestra sus obras. «No son letras legibles en ningún idioma», precisa sobre los signos que aparecen en algunas composiciones. Le interesa el gesto del que nace la letra, antes de que adquiera un significado reconocible. La caligrafía entra así en la pintura como un elemento con valor propio.

La colección también permite conocer el trabajo previo a los cuadros. Según cuenta el autor, muchos de esos apuntes ya se han convertido en pinturas. Otros conservan posibilidades que podrá desarrollar más adelante. Poyato explica que los signos podrían contener un poema o una reflexión, aunque no considera necesario hacerlos legibles para que la obra mantenga su sentido.

En «Reflexiones y vivencias», las palabras sí tienen un significado explícito. El libro reúne pensamientos personales y poemas, entre ellos una oda a Zuheros, con los que el artista quiere dejar constancia de lo que ha vivido y de cómo entiende determinadas cuestiones. Habla de las creencias, de la igualdad y de la relación de cada persona con su cultura, sin presentar sus experiencias como un modelo para los demás.

«Nadie tiene por qué compartir lo que yo pienso», afirma. Esa libertad para discrepar acompaña a unos textos que entiende como una expresión personal. Su intención, explica, es que esas reflexiones queden recogidas, del mismo modo que conserva los dibujos y las obras de sus distintas etapas.

Poyato se reconoce autodidacta, incluso después de su formación académica. Cuenta que puede comenzar una obra desde planteamientos clásicos y terminar siguiendo esa forma de crear que identifica con sus primeros años. Dentro del surrealismo sitúa trabajos de carácter onírico, otros más geométricos y otros próximos a la abstracción.

La conversación también deja ver su preocupación por cómo mostrar y conservar una producción que se reparte entre su casa y el museo. Le gustaría que las obras pudieran contemplarse ordenadas por etapas, de manera que el visitante entendiera su evolución sin depender siempre de sus explicaciones. «Yo quiero que esta obra la vea mi pueblo», expresa.

Esa idea del arte como algo que debe cuidarse aparece también en uno de sus textos, en el que hace hablar a la propia creación: «Te doy belleza, tolerancia y libertad. Cuídame y protégeme. Soy tu patrimonio».