Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor vuelve a San Bartolomé 90 años después
La cuenta atrás hacia la Cuaresma ya está en marcha y, para la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, este tiempo previo se vive con una intensidad especial. No es una Cuaresma más. Es, como reconocen desde la propia cofradía, un tiempo marcado por la ilusión, la memoria y la recuperación de una advocación que regresa a casa nueve décadas después.
Así lo transmite su hermana mayor, María José Jiménez, inmersa junto a su junta de gobierno y los hermanos en los preparativos de un calendario que combina actos internos, citas pastorales y momentos llamados a quedar grabados en la historia cofrade del municipio. “La Cuaresma pasa volando, pero los días previos se disfrutan mucho. No son solo cuarenta días; son muchos más de trabajo, ilusión y convivencia”, resume.
Presentación del cartel del Vía Crucis y llegada de la nueva titular
Uno de los momentos más esperados llegará el sábado 21, con un doble acontecimiento de enorme carga simbólica. Por un lado, se presentará el cartel del Vía Crucis del Viernes de Dolores, obra del artista Rafael Castillo, una pintura que desde la hermandad califican como “un cuadro muy bonito” y que servirá de imagen anunciadora de uno de los actos penitenciales más consolidados del calendario cuaresmal.
Pero la jornada irá mucho más allá. Ese mismo día se presentará oficialmente Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, nueva titular mariana de la cofradía. La imagen, actualmente en el taller del imaginero Salvador Guzmán, llegará a la localidad previsiblemente la noche anterior o la misma mañana del sábado, un detalle logístico que se cerrará en los próximos días.
La hermandad confía en poder contar con la presencia del propio autor en el acto de bendición. “No tenemos palabras de agradecimiento hacia él. Siempre ha tenido las puertas de su casa abiertas para nosotros”, subraya la hermana mayor, consciente de que se trata de “un día histórico para la cofradía y para la Semana Santa”.
Un regreso cargado de memoria: 90 años después
La presentación de la Virgen no es solo la incorporación de un nuevo titular al patrimonio devocional. Es, sobre todo, un reencuentro con la historia. La advocación de la Clemencia en su Mayor Dolor vuelve a San Bartolomé noventa años después de la desaparición de la antigua imagen durante los estragos de la Guerra Civil.
“En 2026, noventa años después, esta advocación vuelve a entrar en San Bartolomé”, destaca Jiménez, consciente de la fuerza simbólica de una coincidencia que conecta pasado y presente. Una imagen que, además, rompe con los cánones habituales: representa a una mujer madura, de unos cincuenta años, enfrentada a la agonía de su Hijo, un planteamiento iconográfico que promete no dejar indiferente a nadie.
Eso sí, la Virgen no procesionará este año. Tal y como marca la normativa eclesiástica, deberá permanecer un tiempo expuesta al culto antes de poder realizar estación penitencial, un proceso que se completará tras la presentación de la documentación ante el Obispado.
Cabildos, Vía Crucis y vida interna de la hermandad
En el plano organizativo, la cofradía celebrará su cabildo ordinario antes del inicio de la Cuaresma, fijado para el viernes 13 de febrero, y un cabildo extraordinario ya en fechas próximas al Vía Crucis, en torno al día 23, para ultimar detalles prácticos: reparto de cruces, faroles y participación de los hermanos.
El Vía Crucis del Viernes de Dolores volverá a contar con el acompañamiento musical de la Banda de la Unión, una presencia habitual que forma ya parte de la identidad de la corporación y que también estará presente en la misa de presentación de la Virgen. El recorrido será, previsiblemente, similar al del pasado año, un trazado llano que facilitó la participación y recibió una valoración muy positiva.
Una hermandad en crecimiento y con fuerte arraigo barrial
Actualmente, la cofradía ronda los 90 hermanos adultos y cuenta con unos 15 niños, cifras que reflejan un crecimiento sostenido. Solo en noviembre se incorporaron una veintena de nuevos hermanos, muchos de los cuales vestirán la indumentaria penitencial en el próximo Vía Crucis.
“La gente se ha volcado con la Virgen”, reconoce la hermana mayor, destacando la implicación de quienes están confeccionando su ajuar, donando enseres, diademas o incluso un rosario de gran valor artístico. “Todos vamos aportando nuestro granito de arena, con mucha ilusión”.
A ello se suma el respaldo del entorno de San Bartolomé, un barrio que siente la cofradía como propia y que refuerza su consolidación como preámbulo de la Semana Santa, en la jornada del Viernes de Dolores, una fecha que la hermandad asume ya como seña de identidad.

