Muere Manuel Piedrahita, el baenense que narró la historia del siglo XX con la voz de un cronista universal
El periodismo español despide hoy a una de sus figuras más emblemáticas. Manuel Piedrahita Toro, corresponsal internacional, ensayista y colaborador de Diario CÓRDOBA, ha fallecido en Madrid a los 91 años, dejando tras de sí una trayectoria profesional que se confunde con la propia memoria de la España contemporánea.
Nacido en Baena en 1934 e hijo del periodista Manuel Piedrahíta Ruiz, el oficio lo llevaba en la sangre. Se formó en Derecho y en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, donde se graduó en 1955, y desde entonces nunca soltó la pluma ni el micrófono. Su carrera comenzó en el mítico Diario Pueblo, bajo la dirección de Emilio Romero, y lo llevó a compartir redacción con leyendas como Tico Medina o Juan Luis Cebrián.
Un testigo privilegiado de la historia
En Londres, donde ejerció como corresponsal entre 1962 y 1963, entró en contacto con Reuters y Europa Press. Pero sería en Televisión Española, especialmente desde su puesto en Bonn durante los años de la Guerra Fría, cuando Piedrahita consolidó una voz única para explicar al público español los giros de la política internacional. Sus crónicas abarcaron momentos decisivos: la caída del Muro de Berlín en 1989, la entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea, o el convulso 23F, que lo sorprendió el primer día como director de informativos de Radio Nacional de España.
Su vínculo con Baena, siempre presente
Pese a su vida internacional, Piedrahita nunca olvidó sus raíces baenenses. La última vez que pudimos ver a Piedrahita fue en febrero de 2022, presentó en la iglesia conventual de San Francisco el libro de Antonio Mesa Priego, La religiosidad en Baena desde la restauración de la monarquía de Alfonso XII. En aquel acto, calificó la obra de “singular para quienes quieran conocer cómo era Baena en el siglo XIX” y confesó su sorpresa por la estrecha relación que la localidad mantenía con el rey Alfonso XIII, al que acudían con frecuencia representantes de instituciones locales. Con emoción, recordó también su propia vinculación con la Archicofradía, a la que acompañaba desde niño junto a su abuelo materno, que llegó a ser hermano mayor.
Hace unos meses, diciembre 2024, en el Casino de Baena, se presentaba su último libro, Mi memoria frente a la desmemoria, en el que recorre en 46 secciones tres cuartas partes del siglo XX desde el prisma del testigo directo. La presentación, a cargo del profesor Jesús L. Serrano Reyes, contó con la presencia de su hija, ya que el periodista no se encontraba en buen estado de salud. El volumen, que conjuga análisis, anécdotas personales y reflexión, está llamado a convertirse en una obra imprescindible para quienes buscan comprender los momentos clave de la historia reciente.
El recuerdo de sus colegas
El también periodista baenense Francisco Expósito Extremera glosó su figura en 2007 en el libro Personajes baenenses del siglo XX. Diez años de Cancionero. Hoy, sus palabras cobran renovada vigencia:
“La historia del periodismo baenense y de la ebullición cultural de las tres primeras décadas del siglo XX está por escribir… Esa época dorada del periodismo local tuvo nombres como Fernando Vázquez Ocaña, Antonio Bermúdez Cañete o Manuel Piedrahita Ruiz, aunque muchos de ellos desaparecieron en la Guerra Civil. Entre ellos, el padre de Manuel Piedrahita, que en 1926 dejó la descripción más bella jamás escrita del judío baenense. De esa herencia nació la vocación de Manuel Piedrahita Toro, que pronto mostró que la aventura de contar la inmediatez la llevaba en los genes”.
Expósito recordaba también cómo Piedrahita fue pionero en la revista Tambor, corresponsal en Londres y Alemania, director de los informativos de RNE durante el 23F y, más tarde, profesor universitario. “Su imagen más conocida para los baenenses fue la de corresponsal de TVE en Alemania”, subrayaba.
El legado de un cronista de la verdad
Manuel Piedrahita no fue solo un periodista. Fue un cronista de la historia contemporánea, un hombre que convirtió la información en servicio público y que, hasta el final, mantuvo vivo el compromiso con su tierra natal. Desde Baena hasta Berlín, de Madrid a Londres, su voz seguirá resonando como la de un profesional íntegro que hizo del periodismo una forma de vida.

