La segunda edición del Orgullo refuerza el compromiso del pueblo de Baena con la diversidad y la inclusión
Baena brilló con luz propia este viernes 4 de julio al celebrar la segunda edición de su Fiesta del Orgullo, un evento que ya no es solo una cita festiva, sino un acto cargado de simbolismo, compromiso social y emoción a flor de piel. La localidad cordobesa reivindicó su sitio en el mapa del respeto y la diversidad con una jornada que unió a generaciones, estilos y voces diversas en torno a una misma causa: la libertad de ser.
A las 21:00, el recinto del Salvador Muñoz, junto a la entrada de la Caseta Municipal, se convirtió en un hervidero de alegría multicolor, con una acogida que desbordó cualquier expectativa.
El teniente de alcalde, Francisco Vizcaíno, y el delegado de Juventud y Festejos, Domingo Castro, fueron los encargados de dar la bienvenida al público y presentar la actividad, subrayando el carácter inclusivo de la celebración. Ambos destacaron que la fiesta representa un paso importante para la normalización y el respeto a la diversidad, no solo entre jóvenes, sino en el conjunto de la sociedad baenense.
“El Orgullo de Baena no solo es una fiesta. Es un espacio de convivencia, de educación en valores y de reivindicación. Estamos muy satisfechos con la respuesta ciudadana y seguiremos trabajando para consolidar esta cita en el calendario local”, señalaron los representantes municipales.
Reconocimiento a quienes luchan desde dentro
Los representantes municipales presentaron a los protagonistas de la noche: Paula Montes, Uceda y Vera Estévez, reconocidos por su compromiso con la comunidad LGTBIQ+ y su implicación con el municipio.
Paula Montes, activista juvenil, incansable colaboradora de la Delegación de Juventud y parte fundamental del Consejo Local de la Juventud, fue una de las homenajeadas. Como destacó el delegado de juventud, “Paula vale millones, no solo como profesional sino como persona. Siempre está dispuesta, siempre suma, y este reconocimiento se lo merece con creces”. La propia Paula subrayó el valor de una cita que une “desde niños de tres años hasta personas mayores”, remarcando la importancia de estas iniciativas como forma de lucha y celebración inclusiva.
El segundo galardonado fue el cantautor José Luis Martínez-Uceda, quien ha puesto voz y letra al himno del Orgullo de Sevilla, titulado Todo está cambiando. Su presencia en Baena fue una declaración de principios: “Cuando pueblos como este celebran el Orgullo, es que algo de verdad está cambiando. La música también es resistencia, también es amor”, afirmó el joven homenajeado.
Completando el trío de premiados, el Ayuntamiento quiso rendir homenaje a Vera Estévez, reconocida peluquera local, que por motivos familiares no pudo asistir, pero que recibirá su distinción personalmente en los próximos días.
La cita musical arrancó a las 22:30 horas con uno de los momentos más simbólicos de la jornada: la lectura del manifiesto institucional a cargo de Imperio Reina, activista trans, referente andaluza y defensora incansable de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Su discurso no dejó indiferente a nadie: “Hoy no solo celebramos quiénes somos, sino también todo lo que aún nos queda por conquistar. Porque cada paso que damos en un pueblo como Baena, es un paso gigante hacia un futuro más libre para todas las personas”. Las palabras de Imperio, emotivas y combativas, marcaron el tono de una noche donde la visibilidad se convirtió en una fiesta sin perder un ápice de su esencia reivindicativa.
A partir de las 23:00 horas, el escenario se llenó de luz, ritmo y emociones. Kelly Roller, drag queen y artista multidisciplinar, conquistó al público con una actuación cargada de fuerza, mensaje y arte. Pero la gran protagonista de la noche fue Soraya Arnelas, quien eligió Baena para celebrar sus 20 años de carrera musical. Su concierto fue el colofón perfecto: una mezcla de nostalgia, energía pop y comunión con el público que convirtió la Caseta Municipal en una pista de baile al aire libre.


